La poesía hispanoamericana ejerció un relevante papel en el desarrollo de las vanguardias poéticas de los años veinte. El chileno Vicente Huidobro fue el promotor del Creacionismo y Vallejo, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges y otros poetas militaron en varios de aquellos movimientos que se proponían reformar –no solamente la poesía- sino el concepto de literatura en general e incluso de todo el arte.

Relieve a la entrada del Teatro Xavier Villaurrutia, en la capital azteca
Por tanto el Vanguardismo se introdujo pronto en Hispanoamérica. Y, concretamente en México, encontró un terreno propicio para su desarrollo, pues valiosos poetas lo asimilaron con rapidez, incorporándose a las nuevas corrientes, a las que enriquecieron con sus composiciones.
El grupo de mayor relevancia fue el que se reunió en torno a la revista Los Contemporáneos, cuya obra tendría una influencia determinante en el posterior desarrollo de la lírica del país azteca. Entre estos creadores se hallaban Carlos Pellicer, Manuel Gorostiza, Xavier Villaurrutia, Bernardo Ortiz de Montellano, Jaime Torres Bodet o Salvador Novo.
Pero los grandes maestros de ellos fueron Pellicer, poeta del colorismo, Gorostiza, representante de la poesía pura, y Xavier Villaurrutia (Ciudad de México, 1903-1950), el menos veterano de los tres.
Villaurrutia, tras unos fracasados escarceos con el Derecho, decidió dedicarse a la literatura -incluso obtuvo una beca de la Fundación Rockefeller para estudiar teatro en la Universidad de Yale, donde pasaría un año-, participando, no solamente en la mencionada revista Los Contemporáneos, sino también en Barandal, junto a López Pérez, y Ulises, en compañía de Salvador Novo, entre otras.
Es Villaurrutia un poeta de formas clásicas y refinadas -fruto de un amplio bagaje de lecturas- envueltas en una musicalidad sutil. Todo ello adornado con imágenes etéreas y tonos melancólicos. Su poesía es una constante reflexión sobre la muerte pero no contemplada de modo triste, sino nostálgico –Nostalgia de la muerte se titula precisamente uno de sus mejores poemarios-, como destino humano que se acepta con estoicismo.

Universidad de Yale, donde Villaurrutia estudió Artes Escénicas
Junto a ello, encontramos la presencia del paisaje -Villaurrutia poseía unas extraordinarias cualidades pictóricas-, bien matutino, bien crepuscular, muy a tono y como símbolo de la realidad que espera al hombre: la muerte.
Es indiscutible, por otra parte, la influencia que en el poeta ejerció el Surrealismo, con sus imágenes impactantes y oníricas –la Suite del Insomnio es buen ejemplo de ello- y escenas cuya única explicación posible reside en el subconsciente. Sin duda, nos encontramos ante uno de los principales poetas de la literatura mexicana.
Podeis leer una antología de sus poemas aquí.
Fotos: Teatro X. Villaurrutia: Betorcam en Flickr | Universidad de Yale: Fperezq1 en Flickr

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