La poesía española de la segunda parte del Renacimiento presenta dos vertientes fundamentales, cuya extraordinaria calidad hace que no sea fácil decantarse por una de ellas. Son la ascética y la mística, representadas por líricos de la talla de fray Luis de León, Francisco de Aldana, Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, respectivamente.
En cuanto a la primera, se caracteriza temáticamente por la exaltación de la vida sencilla, apartada de todo lujo y pompa como vehículo para lograr la perfección, la paz y, así, el acercamiento a Dios.
Su máximo representante es, como decíamos, fray Luis de león (Belmonte, Cuenca, 1527-1591). De familia influyente, aunque con algunos antepasados conversos –algo mal visto en la época-, ingresó en los Agustinos, ganando más tarde una cátedra en la Universidad de Salamanca, donde permanecería toda su vida si exceptuamos el periodo en que estuvo encarcelado por la Inquisición debido a su traducción del Cantar de los Cantares bíblico.
Pero el verdadero motivo de su prisión debe buscarse lejos de la literatura. En un periodo convulso debido al auge del Protestantismo, existían no pocas rencillas entre las distintas órdenes religiosas. Concretamente éstas eran muy fuertes entre Dominicos y Agustinos y en ellas debemos buscar el verdadero motivo de su proceso inquisitorial.
Toda la poesía de fray Luis es de índole moral y ascética. En ella destaca por su frecuencia el motivo o tópico renacentista del Aurea mediocritas, es decir, la exaltación de la vida sencilla, apartada de los conflictos del mundo. En esta línea se encuentra la composición Vida retirada.
Se trata de una oda, una forma poética procedente de la antigüedad clásica –especialmente de Píndaro y Horacio, gran modelo del poeta agustino- que se utilizaba para exaltar a algo o a alguien –en este caso, la vida sencilla- y que el Renacimiento recuperó.
Consta de diecisiete liras, forma estrófica de cinco versos, y está escrita con un lenguaje sencillo, muy apropiado al tono de la composición y como recursos de estilo destacan las metáforas, los suaves hipérbatos y los encabalgamientos de versos.
El poeta comienza contraponiendo los lujos, las glorias mundanas, y la vida retirada del que vive con sencillez para, poco a poco, ir llevándonos hasta su idea central: la vida retirada y sencilla es la única que permite la felicidad y la existencia acorde con las enseñanzas de la religión católica. Se trata, en suma, de una extraordinaria obra poética, ajena al boato y la pompa de otros autores, pero de una calidad y belleza en su simplicidad pocas veces igualada.
Podéis leer la obra aquí.
Fotos: Monumento a fray Luis: Estress en Flickr | Biblioteca de la Universidad de Salamanca: Andreas Kusumahadi en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.