Uno de los rasgos predominantes en la Generación del Noventa y ocho fue su preocupación por España. Ello les llevó a buscar la esencia de la misma con el objetivo de restaurar ese espíritu tras el penoso episodio de la Guerra contra Estados Unidos. Y su conclusión fue que ésta se hallaba en las duras tierras castellanas, habitadas por gentes austeras y laboriosas.
Por este motivo, casi todos ellos las recorrieron y dejaron testimonio de sus andanzas en sus obras. Obras como La ruta de don Quijote, de Azorín –al margen de lo que tiene de homenaje al hidalgo cervantino- o Campos de Castilla, de Machado, son buena muestra de ello.
Entre los escritores posteriores, si hay alguien que puede considerarse heredero de la tradición noventayochista, éste es el gallego Camilo José Cela (Padrón, 1916-2002). En efecto, con las oportunas salvedades, el autor de La familia de Pascual Duarte debe mucho a aquellos autores. Él mismo se reconoció siempre deudor de la narrativa de Pío Baroja y sus temas entroncan directamente con las inquietudes del Noventa y ocho.
Por ello, no es de extrañar que Cela recuperase un género que, como decíamos, fue muy cultivado por aquéllos: el libro de viajes, que podríamos definir como la crónica de un itinerario realizado por el autor. Tiene carácter ensayístico, puesto que no sólo describe paisajes y lugares, sino que analiza el carácter de las gentes que encuentra a su paso y sus formas de vida.
La primera obra de este tipo –y probablemente la mejor- que publicó Cela fue Viaje a la Alcarria en el año 1948. Para su elaboración –según su testimonio- se armó con una mochila y una cantimplora y se lanzó al camino, recorriendo esta comarca que comprende parte de las provincias de Guadalajara, Cuenca y Madrid.
Pero ello requiere una precisión. Es conocido el carácter de Cela, siempre amigo de impactar en el público. Por ello, según testigos presenciales, cuando partió para realizar su viaje, fue todo un acontecimiento. Todos sus contertulios literarios del Café Gijón fueron a despedirle y, en efecto, partió caminando pero, al volver la primera esquina, se subió a un coche con chofer que le esperaba y en él realizó todo el viaje.
Cosas de Cela. Pero al margen de esta anécdota, Viaje a la Alcarria constituye una obra maestra del género. Con su rica prosa, el gallego va dejando testimonio de los pueblos que recorre, de las costumbres y el carácter de sus gentes, de su modo de vida e incluso de sus hábitos gastronómicos. Pero también muestra, con cierta ternura, el contraste entre su amabilidad y la dureza de su vida. Como decíamos, un libro delicioso.
Podéis leer la obra aquí.
Fuente: Centro Virtual Cervantes.
Fotos: Busto a Cela: Ummowoa en Wikimedia | Pastrana: Jl FILPO en Flickr.

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.