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Poesía
Poesía de la Generación del 27

‘Unidad en ella’, de Vicente Aleixandre

Un poeta consagrado a su obra
Luís Martínez González
18:00h Miércoles, 13 de mayo de 2009
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Si creemos los conocidos versos que dicen ‘Aquí le enterraron de balde/ Por no hallarle una peseta/ No sigas, ¡Era un poeta!’, el arte lírico no debe dar mucho dinero. Por ello, no es fácil encontrarse el caso de una persona consagrada por entero a la poesía. Normalmente, quién escribe versos, se ve en la obligación de tener un trabajo prosaico del que poder vivir.

Vicente Aleixandre

Vicente Aleixandre

Ello se debe a que la poesía es un género minoritario. Su carácter, generalmente íntimo, hace que sus lectores sean escasos y las tiradas editoriales muy reducidas. Tan sólo unos pocos han podido permitirse una dedicación exclusiva a ella, bien por tener recursos económicos abundantes, bien por obligación.

Uno de estos raros casos es Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-1984), cuya delicada salud le impidió trabajar y una acomodada posición económica familiar le proporcionaba los recursos necesarios para subsistir. Tras una infancia en Málaga, cuya luz y belleza marcaría su sensibilidad, se trasladó a Madrid. En 1917, durante un veraneo en Las Navas del Marqués, conocería a Dámaso Alonso, a través de cuya influencia leería a Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y otros grandes de la lírica y se decidiría a escribir. Desde entonces, ha consagrado su vida a la poesía, labor que le fue reconocida con el Premio Nóbel de Literatura en 1977.

Aunque sus inicios poéticos se enmarcan en el ámbito cultural de las vanguardias de los años veinte –a las que no fue ajeno, sobre todo en lo que respecta al Surrealismo-, pronto supo crearse una voz propia que, asumiendo influjos externos y aglutinándolos en perfecta armonía con sus inquietudes, le permitiese expresar su visión del mundo y del hombre.


Para Aleixandre, la poesía es ‘clarividente fusión del hombre con lo creado, aspiración a la unidad’, pero también es comunicación. Y, precisamente por ello, por ser comunicación antes que belleza, para él ‘no existen palabras feas y bonitas; no hay más que palabras vivas y palabras muertas‘. Su preocupación no es la belleza, sino situar cada palabra en el lugar en que aparezca como ‘necesaria’.

Juan Ramón Jiménez ejerció gran influencia en Aleixandre

Juan Ramón Jiménez ejerció gran influencia en Aleixandre

De cualquier modo, lo más destacado de su estilo son las metáforas, generalmente excepcionales. Son imágenes visionarias y bellísimas, con un tono encendido y retumbante.

Así, su lenguaje es majestuoso y denso, aunque, progresivamente, ha ido cediendo en su hermetismo. Rítmicamente, su poesía se construye en versos libres o versículos, casi siempre solemnes. Por otra parte, atendiendo a la visión del mundo que subyace en su poesía, podemos señalar dos etapas en su producción.

En una primera, que se prolonga aproximadamente hasta 1945, Aleixandre presenta una imagen radicalmente pesimista del hombre. Lo ve como una criatura imperfecta, llena de dolor y angustia, vulnerable y frágil, y su aspiración parece ser volver a fundirse con la Naturaleza‘Pasión de la tierra’ es uno de sus libros, en el que, además, el Surrealismo es eje fundamental-, en perfecta simbiosis. Pero son dos obras las más perfectas de este periodo: ‘La destrucción o el amor’, sobre la que volveremos, y ‘Sombra del Paraiso’ (1943), su mejor libro, en la que el poeta imagina un prodigioso edén, libre de sufrimiento y de muerte, previo a la aparición del hombre con su estela de dolor y limitaciones, y de un lenguaje bellísimo.

A partir de –aproximadamente- 1945, su mirada hacia el hombre se torna positiva: sigue siendo una criatura desvalida, que sufre, pero admira su valentía para afrontar la vida y resalta su solidaridad. Exalta la juventud pero también la serenidad de la vejez y el amor cuenta con poemas espléndidos. Desde ‘Historia del corazón’ (1953) seguirá una progresiva ascensión hasta llegar otra de sus cumbres poéticas, ‘Poemas de la consumación’, un libro recibido con asombro por su calidad.

La belleza de Málaga quedó gravada en la sensibilidad de Aleixandre

La belleza de Málaga quedó gravada en la sensibilidad de Aleixandre

‘Unidad en ella’ pertenece al citado ‘La destrucción o el amor’, libro con el que el poeta ganó el Premio Nacional de Literatura en 1933. En toda la obra y de modo muy claro en este poema, la pasión amorosa se confunde con el deseo de una muerte liberadora –el título es harto significativo-, todo ello dentro de la idea de la unidad del mundo. Destacan las audaces imágenes, ya de aliento surrealista, todo ello dentro de una forma en la que los versículos y los alejandrinos se combinan en perfecta armonía, con continuos paralelismos. Se trata de un bellísimo poema de amor.

En este sentido, la disyuntiva que propone Aleixandre es clara: se ama o se muere. El único camino del hombre para estar vivo es amar, quién no ama está muerto. El amor es una hermosísima fuerza vital que da vida al hombre y le permite fundirse en lo absoluto.

Una edición de 'La destrucción o el amor'

Una edición de 'La destrucción o el amor'

Las metáforas e imágenes, como decíamos ya de clara estirpe surrealista, son, a veces sorprendentes –‘quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente’, es un excelente ejemplo-, y siempre majestuosas.

Sin duda, ‘La destrucción o el amor’ es una obra de plenitud, dentro de su primera etapa creativa, un libro lleno de calidades estéticas y humanas. Una obra perfectamente coherente con su trayectoria, la cual hace de Aleixandre uno de los primero poetas dentro de la Generación del 27, lo que equivale a decir uno de los grandes poetas modernos.

Pero, además, el poeta sevillano ha sido puente entre varias generaciones de poetas. Ejerció un sabio magisterio tras la Guerra Civil en los autores que entonces comenzaban y también las generaciones posteriores han podido recurrir a él para guiarse en su camino. Él mismo dijo una vez que le gustaría merecer el siguiente juicio poético: ‘En su tiempo no quedó del todo al margen de la corriente viva de la poesía: había enlazado con un ayer y no había sido materia interruptora para el mañana’. Sin duda lo consiguió plenamente. Y, si de verdad el Premio Nóbel de Literatura se otorga para reconocer toda una trayectoria, la de Vicente Aleixandre, plena de belleza y coherencia humana, lo merece indiscutiblemente. Hoy, su poesía permanece absolutamente viva, como ejemplo de inquietudes humanas y de calidad estética.

Fotos: Aleixandre: Joseluis bn en Wikipedia | Juan Ramón Jiménez: Escarlati en Wikipedia | Málaga: Té y Kriptonita en Wikipedia | Portada de ‘La destrucción o el amor’: tomada de Iberlibro

Comentarios (2)

  • anonimo
    17:07 30 septiembre 2009

    era super genial

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