John Ashbery (New York, 1927) es un poeta estadounidense que ejerce la catédra de literatura, su poesía es coloquial, se enuncia desde la instrospección del yo, lo que le da cierto aire confesional. En su poema ‘Una tarde citadina’ verbaliza la presentación de un recuerdo borroso que comienza en una fotografía de gente cuando estaba joven y ha cambiado por la vejez hasta llegar a una amnesia senil. Todos los amigos ancianos del yo poético se han olvidado del recuerdo de la foto de promoción, algunos quizá ya han muerto o están en la vecindad de la muerte.
El yo poético celebra su vida desde el reconocimiento de la vejez, adapta su ethos al de la tarde, que es el periodo vital que le toca vivir en este momento y el que define su identidad. La vejez se impone porque aceptarla implica reconocer la ausencia de la juventud, todo lo vivido en esa etapa es una sombra, un recuerdo fugaz que escapa de la amemoria cuanto mayor se hace la proximidad a la muerte. La tercera estrofa es una constatación del cambio, el cabello del yo poético y de sus amigos se ha vuelto gris, como la tarde, sin embargo todavía el yo enuncia su presencia y existencia al verse reflejado en el agua de un estanque.

"John Ashbery, poeta neoyorkino."
El olvido del pasado es afirmación del presente
El poema trasmite un arquetipo humano cotidiano, el sentir de un anciano ante la decrepitud, la falta de vitalidad, la tendencia al olvido. El pasado de juventud es un punto privilegiado en su historia de vida, ya que la sociedad exige el despliege de energías para interactuar con satisfacción en la ciudad. Al anciano le quedan menos espacios, se confina en su yo y en su ser de viejo por la falta de vigor y la menor participación en comunidad, consecuencia de su estado físico. La tarde es comienzo de la sombra, sema que modela la imagen de los recuerdos del yo poético.
El yo poético afirma su condición por la carencia de lucidez o claridad para evocar la juventud, el ha envejecido pero conserva la memoria, no intacta, pero sí lo elemental para reconocerse dentro de un continuum de lo que ha sido su tiempo vital. Algo que le hace sentir la identidad de su ser desde el pasado es la ciudad, que a paesar de los cambios que debe haber pasado, se recrea como espacio conocido. La tarde es el tiempo de enunciación, juega con el sema del paso del tiempo, porque parece tardió evocar la jueventud, al menos para sus compañeros supervivientes que experimentan dificultad en esto.

"John Ashbery en 1962."
Conclusión
Este poema tiene la originalidad de verbalizar un recuerdo borroso por el paso del tiempo, patenta la sensasión de identidad del ser en el tiempo vital, pero hace pesar la ausencia de la juventud y vitalidad por la afirmación de un presente de decrepitud, compartido por una promoción de personas y cuyo espacio y escenario es la ciudad en el atardecer.
Lectura del poema | ‘Una tarde citadina’, de John Ashberry en Poemaseninglés
Imágenes:
Transcripción del poema:
‘Una tarde citadina’, de John Ashbery
Un velo de niebla protege esta
Lejana tarde por todos olvidada
En dicha fotografía, ellos ahora en conjunto
Absortos gimiendo a través de la vejez o la muerte.
Si uno pudiera aprender los Estados Unidos
O por lo menos una refinada omisión
Que se filtre en nuestro perfil
Precisando nuestros espacios con una sombra
Que sea fugaz también.
Pero que celebre
Porque en verdad define, después de todo:
Guirnaldas grises, aquel terceto
Aguardando la luz para cambiar,
El aire alzando los cabellos de alguien
Al revés en el reflexivo estanque.

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