Ser judío en la convulsa Europa de los primeros años del siglo XX representaba, en muchos casos, marginación y, en no pocos, peligro para la propia vida. Las corrientes de pensamiento antisionista desarrolladas en los países del centro del continente desde mediados del siglo anterior iban desembocando paulatinamente en un rechazo visceral a esta raza que desembocaría en el exterminio nazi.

Busto dedicado a Stefan Zweig
Y ello incluía a quienes eran de familia judía, aunque no excesivamente practicantes de esta religión, como Stefan Zweig ( Viena, 1881-1942). Considerado uno de los mejores escritores austriacos, Zweig representa como pocos al intelectual opuesto a las circunstancias históricas en que vivió. Antibelicista confeso, se opuso a los nacionalismos, a la Primera Guerra Mundial y a la participación de Alemania en la misma. Y, más tarde, fue considerado ‘no ario’ y vetado por los nazis. Todo ello le supondría varios exilios y terminaría conduciéndolo al suicidio, pues estaba convencido del triunfo de Hitler sobre los aliados y, con él, del final de la secular cultura europea.
Su obra es bastante extensa e incluye ensayos, poesía, teatro y narrativa. Y, consciente de que el mundo había cambiado definitivamente con las guerras mundiales, también dejó testimonio del anterior a ellas en su autobiografía póstuma ‘El mundo de ayer’.
Zweig muestra, a lo largo de toda su obra, una peculiar curiosidad por el mundo de la locura. Ejemplo de ello es su triple biografía ‘La lucha contra el demonio, Hölderlin, Kleist y Nietzsche’ y la novela que nos ocupa.
‘Una partida de ajedrez’, publicada en 1941 es, en efecto, una reflexión sobre la neurosis, a través de la pérdida de cordura de un hombre a manos de la Gestapo. La acción transcurre en un barco, rumbo a Buenos Aires. En él viaja el campeón de ajedrez Mirko Czentovicz, al que McConnor, un acaudalado hombre de negocios, reta a una partida. Durante el juego, otro pasajero, el doctor B comienza a sugerir movimientos.

Zurich, donde Zweig vivió uno de sus varios exilios
Entonces sabemos que este doctor B –de resonancias kafkianas- huye de los nazis, que lo han mantenido encerrado en una casa durante meses, aislado, sin poder hablar con nadie aparte de sus vigilantes. El robo de un libro sobre ajedrez le permitirá ocupar su mente en algo y liberarse del vacío intelectual de su cautiverio. Así, comienza a repasar jugadas una y otra vez hasta alcanzar estados febriles. Pero esta única ocupación mental, que lo libera del vacío, terminará por convertirse en una neurosis aún mayor que la de su encierro.
El estilo de Zweig, que huye de toda descripción superflua, de diálogos extensos y, en general, de todo lo que suponga añadido innecesario a la historia que narra, es, sin embargo, de una cuidada técnica y en él destaca la construcción psicológica de los personajes.
Fotos: Busto a Zweig: Capitán Haddock en Wikimedia | Zurich: Perconte en Wikipedia

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
como se hace para descar los libros. en ninguna parte se iforma sobre el particular. gracias y saludos. rochemarquis.
Hola Rochemarquis,
Los libros se descargan desde el texto mismo. Al leerlo, podrás ver en casi todos los artículos, el nombre del libro enlazado y pinchando allí podrás acceder a la página de descarga. En otros casos, puedes encontrarlo al final del texto.
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