
Portada del libro
La sociedad de finales del siglo XIX se pensaba a ella misma como la representante de una época caracterizada por la llegada a lo más alto del cientifismo humano. La tecnología, la ciencia o el psicoanálisis se encontraban en un momento en el que sus estandartes se vanagloriaban por haber alcanzado la cúspide del conocimiento. El hombre moderno era el hombre de finales del XIX. En este sentido, la novela de Mark Twain que hoy nos ocupa es un claro reflejo del sentimiento que reinaba en los países desarrollados, un sentimiento previo al doloroso estallido de la Primera Guerra Mundial. Así, Twain esboza en Un yanqui en la corte del Rey Arturo un relato aparentemente caballeresco, que en realidad enmascara claros componentes de novela de ciencia ficción. Es más, el autor construye una especie de sátira que se rie de los supuestos modernos que envolvían a la sociedad que le tocó vivir.
Lo que Mark Twain nos cuenta es una historia de viajes en el tiempo, pero maquillada mediante la idiosincrasia propia de los libros de aventuras, espadas y caballeros. Tras esta pátina, se esconde una fuerte crítica a los avances de la ciencia, una ciencia que solo trae consigo la destrucción. De este modo, la transmigración del alma es el principal motor del relato y parte constituyente de la temática de la ciencia ficción. El protagonista, Hank Mogan, viaja de repente a la Inglaterra medieval del Rey Arturo, no sin llevar consigo todas las maravillas que la ciencia moderna ha ideado. Esto es, sus poderosas armas de destrucción, las mismas que servirían para aniquilar al enemigo en la contienda de 1914. Al más puro estilo yanqui, se mezcla la historia del Viejo Continente con la modernidad americana y con la imaginería de la guerra que le es propia.

Foto del autor
Nuestro yanqui se sumerge de lleno en la época medieval pero el propio Mark Twain ofrece la oportunidad a Hank de volver a su época y narrar aquello que le ha ocurrido. El personaje, que en su infancia fue un ávido lector de novelas caballerescas, ofrece al lector un enigma casi metafísico: el hecho de reflexionar acerca de la verosimilitud de estos acontecimientos. ¿Fueron reales o, simplemente, producto de un delirio quijotesco? De lo que no cabe la menor duda es de que Mark Twain, declarado anticapitalista, pone en tela de juicio las imperialistas ansias de poder por parte de la potencia estadounidense. Por otro lado, y como muchos críticos se han encargado de señalar, el propio Twain en Un yanqui en la corte del Rey Arturo se adelantaría sorprendentemente a los acontecimientos acaecidos a raíz de la primera contienda mundial.
Un libro de aventuras para adolescentes, una lección antimilitarista para los adultos. O al contrario, que cada uno elija.
Retrato de Mark Twain por Wikipedia Commons en Wikipedia

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
Creo que el asombrar recurriendo al lenguaje metafórico del imaginario o de lasnovelas, no solo permite asomberar, sino generar paradias o similes muy interesantes entre los escritores o personajes involucrados, sin importar si son reales o ficticios, porque el imaginario debe jugar un papel trascendental en el proceso creativo.
Necesito, leer el libro “el hombre de la rosa y otros cuentos” de Manuel Rojas y no puedo leerlo en su pagina .
Me suscribi y tampoco lo puedo descargar ni leer online.
Ojala, reciba respuesta sino para eliminar esta pagina, gracias.-