
Una obra clave de la literatura universal
Si hay un libro citado como obra cumbre de la literatura a lo largo de muy variadas épocas y momentos históricos, es el Ulises de James Joyce. Muy pocos se atreven a poner en duda alguna de sus virtudes, pero tampoco son tantos los que se han atrevido a leérselo de cabo a rabo.
Es cierto, el libro no invita excesivamente a la lectura, un ladrillo de mil páginas, con letra pequeña y una escritura diríamos que espesa. Más que espesa, densa, muy densa. Pero probablemente no hay otra forma de afrontar un proyecto de esta envergadura.
Es necesario recordar que el Ulises narra una jornada completa en la vida de Stephen Dedales, Leopold Bloom y todos los que interactúan con ellos en un solo día, en la Irlanda del cambio de siglo, del XIX al XX. Un solo día, recogido, con todo lujo de detalles a lo largo de esas mil páginas.
Ese es el motivo principal de esa escritura densa, tan rica en detalles, descripciones y matices que, en ocasiones, parece no avanzar. Casi como un espeso caramelo que debiera colarse por un mínimo agujero.
A pesar de eso, la obra avanza, recorre, con velocidad incluso, la vida del hombre, su historia y su epopeya. Porque esa es la estructura de la obra, la de una epopeya basada en el Ulises de Homero. Una aventura con tintes mitológicos como la de la época clásica, pero en un escenario distinto.
Ese es el juego de James Joyce, demostrar, letra a letra, palabra a palabra, que la epopeya del ser humano tiene lugar en cada día que vive, sin abandonar su propia rutina, debe enfrentar esas inmensas dificultades y contradicciones.
Por supuesto, es necesario un firme convencimiento, una determinación especial, para abordar el Ulises. Hay que tener claro que no es un camino sencillo o corto. Es un trayecto largo, para el que uno tiene que ir preparado, pero convencido de que en cada paso se oculta una joya. El Ulises es el ejemplo literario de esa máxima que dice “lo importante no es llegar, si no disfrutar del camino”.
Personalmente, recuerdo unas páginas que me impresionaron mucho. Una escena de amor, llena de pasión e intensidad, pero narrada desde una secuencia ambientada en una biblioteca. Sin ninguna frase explícita, James Joyce, te hunde en la sensualidad, arrastrándote con cada párrafo, con cada frase. Y eso es innegable, muy pocos autores a lo largo de la historia tienen esa capacidad.
Puedes leer el libro gratis aquí

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2 Comentarios en “Ulises, un día en la vida de Leopold Bloom”
Mejor haría la gente leyendo este libro de Joyce que a Yisel Charboneau, que además de ser una desvergonzada, arremete sin freno contra los valores políticos, o contra los toros, que si sufren o que si no sufren, y plantea escenas de prácticas sexules en el interior de una parroquia. Creo que tal tipo de libros no debería existir, pues se burla el autor, por llamarlo de alguna manera, de la institución monárquica y, como Iñaki Gabilondo en sus noticias, distorsiona la realidad utilizando algunos casos de pedofilia que se han dado en algunas parroquias para meter a todos en el mismo saco, como hace José Saramago con su nueva novela, ‘Caín’. ¿Qué tienes que ver la trama Gürtel con la Iglesia? ¿O el terrorismo con Amenábar?
El Ulises es una plomada. Es ilegible. Es un experimento fracasado de un gran escritor. Experimentos exitosos son Rauela de Cortazar o Boquitas Pintadas de Puig.
Joyce es un gran escritor como lo muestra en Los dublinenses o en Retrato de un artista adolescente. Pero Ulises es solo una muestra del limite de la literatura. Y solo en ese sentido importa.