Hace poco hacíamos un análisis exhaustivo de la novela de Thomas Mann, La montaña mágica. Hoy queremos presentarte uno de los primeros libros del autor, que se adelantaría a los temas, motivos, estilo y preocupaciones contenidas en sus posteriores obras. Gabriela Kloterjahn es ingresada en el sanatorio de Einfield a causas de una enfermedad de tráquea. Durante su periodo de restablecimiento conocerá a un particular personaje llamado Spinell, el cual se considera a sí mismo como escritor y artista consagrado. La relación que se establecerá entre ambos hace que la novela fluctúe entre conversaciones sobre la estética, lo sublime, el arte o la música wagneriana.

Portada del libro
Como vemos, un motivo de arranque muy parecido al de La montaña mágica. En ambas novelas, los personajes parecen vivir en un limbo existencial y hedonista, alimentados todos ellos por el mundo de las ideas y las aspiraciones intelectuales. Ello en un emplazamiento de excepción, de retiro, como es el sanatorio. De la misma manera que Hans Castorp se encerrará en un sanatorio de los Alpes suizos, donde conocerá a Settembrini y Leo Naphta, la mujer protagonista de Tristán quedará totalmente vampirizada por su nuevi amigo, Spinell.
Totalmente alejada de la realidad, las relaciones de Gabriela Kloterjahn con su marido y con su hijo se van debilitando cada vez más. La rivalidad entre el marido, significante de una vida vulgar y ordinaria, y Spinell se hará evidente. Este personaje representa los anhelos de libertad, la intelectualidad que nos permite evadirnos de aquella realidad triste y gris que adormece fuera del sanatorio donde Gabriela está (felizmente) recluída. La protagonista se encuentra, pues, en la dicotomía que supone el marido burgués y el amante idealizado.
El tema del conflicto entre el hombre con temperamento artístico, enamorado de las ideas, y su lucha constante en contra del entorno de la clase media burguesa, reaparece con frecuencia en prácticamente todos sus cuentos: Muerte en venecia, Tonio Króger, Los Buddenbrook… y, como no, en Tristán. Thomas Mann, como el maestro que fue, nos envuelve en un universo aparte a través de su prosa, logrando dibujar grandes retratos psicológicos que siempre son la alegoría de algo más. Para Mann, la sencillez de las historias no está reñida con una escritura envolvente y muy rica en detalles. Un microcosmos particular creado por uno de los narradores alemanes más importantes del siglo XX, ganador del Premio Nóbel en 1929.
Fuentes: epdlp.com; dw-world.de
Portada del libro por Wikipedia Commons en Wikipedia
Busto de Mann por sporst en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.