Al igual que existió un Modernismo hispanoamericano, también hubo uno anglosajón que fue, en cambio, bastante diferente. Así, aunque ambos se caracterizan por el deseo de ruptura con las corrientes poéticas realistas anteriores, el primero precedió al segundo y tuvo menor duración, además de rasgos líricos muy distintos.

Retrato de T. S. Eliot
El modernismo anglosajón engloba, en efecto, varias tendencias literarias, pues hace referencia a toda la producción desarrollada por autores ingleses y norteamericanos a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Deseosos de romper con la herencia de la literatura victoriana y fuertemente influido por las vanguardias, su obra aporta interesantes novedades de composición y contenidos.
Así, en lo que respecta a la poesía, se introduce las formas del verso libre y el versículo y el subconsciente cobra gran importancia, con proliferación de imágenes oscuras y sin sentido aparente. Del mismo modo, se vincula la lírica con las artes plásticas. Todo esto hace de ella una poesía un tanto difícil y elitista.
Los creadores de esta lírica son los maestros norteamericanos anteriores a la Primera Guerra Mundial que se agrupan en 1912 en torno a la revista Poetry: Ezra Pound, T. S. Eliot, Robert Frost, Harte Crane o Wallace Stevens, entre otros.
Una de las principales figuras de esta corriente es Thomas Stearns Eliot (Saint Louis, Missouri, 1888-1965), quien, aunque pronto emigrado al Reino Unido, presenta unas raíces poéticas claramente norteamericanas –quizá su mayor influencia sea Walt Whitman-. No obstante, Eliot es un poeta universal, que funde en su lírica todo tipo de mitos y culturas.
Aunque suele considerarse un poeta intelectual, este calificativo es inexacto. Ciertamente no es la suya una poesía fácil, pero el componente humano se encuentra siempre presente en ella, primero en forma de angustia vital –su libro Tierra baldía describe a la perfección la opresiva vida londinense- y después con un profundo contenido religioso, palpable en sus Cuatro cuartetos.

Una vista de Saint Louis, ciudad natal de Eliot
Y es que Eliot se convirtió en su madurez al Anglicanismo y ese sentimiento religioso se vería reflejado de inmediato en su poesía. Así, mientras comenzaba a instalarse en la literatura el existencialismo derivado de la Segunda Guerra Mundial con su inquietud acerca del sentido de la vida, Eliot encontró una respuesta en la fe, inteligentemente tamizada por la razón.
No cabe duda de que nos encontramos ante uno de los grandes poetas del siglo XX, representativo de las grandes corrientes líricas de la época, pero que siempre supo conservar un componente indiscutible de originalidad. Por todo ello, su labor fue reconocida con el Premio Nóbel de Literatura en 1948.
Podéis leer una antología de sus versos aquí.
Fotos: Retrato de T. S. Eliot: RasMarley en Flickr | Saint Louis: Paparutzi en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.