Se ha distinguido tradicionalmente entre poesía épica y lírica. La primera, más narrativa, exponía hechos históricos o anecdóticos. La segunda, por el contrario, era expresión de la intimidad de su autor y ha sido considerada la más auténticamente poética.

Stéphane Mallarmé
Dentro de ésta última, a su vez, han existido muy diversas tendencias. Una de las escuelas de mayor relevancia es la de aquellos creadores que consideran a la realidad como reflejo o símbolo de verdades escondidas, esenciales, que deben ser reveladas por el poeta. Son los llamados Simbolistas, una corriente basada en el idealismo cuyo maestro indiscutible fue Baudelaire y que cuenta con otros grandísimos poetas como Paul Verlaine, Arthur Rimbaud o Stéphane Mallarmé.
Sin abandonar por completo las metas estéticas pero otorgándoles menor importancia que otras corrientes, lo que realmente les importa es superar las apariencias, captando las verdades ocultas tras ellas. Por esto, sus composiciones se llenan de misterios, sueños y símbolos, en lo que constituye un claro precedente del Surrealismo posterior.
En lo que respecta a la forma, desechan los oropeles y las galas para buscar un lenguaje fluido, en el que la musicalidad ocupa un papel esencia.
Como señalábamos, uno de los miembros más destacados de esta tendencia poética es Stéphane Mallarmé (París, 1842-1898), considerado por algunos como el verdadero jefe de la escuela, en detrimento de Verlaine. Profesor de instituto, su verdadera vocación fue siempre ser como Hugo o Baudelaire y durante muchos años fue el árbitro de la poesía francesa. Sus veladas reunían a lo más granado de los líricos del momento y los nuevos literatos se peleaban por contar con su aprobación.

Mallarmé retratado por Édouard Manet
Tras unos inicios románticos y no del todo conforme con la frialdad marmórea de los parnasianos, halla su propio camino cuando concibe la creación poética como una suerte de ascética, una experiencia mística laica, que da como resultado una obra destinada a espíritus sutiles o ni siquiera a ellos, como algo que existe al margen del lector. En palabras de Valery, Mallarmé creó en Francia el concepto de poesía pura y el de autor dificil.
Sus oscuros poemas muestran su sentido a través de sensaciones y resonancias, no por medio de las palabras que los componen, agrupadas en una difícil sintaxis y repletas de esos símbolos que dan nombre a la escuela. No obstante, se trata de un magnífico poeta, cuya influencia posterior fue enorme, hasta el punto que alcanza a nuestros días.
Podeis leer una antología de sus poemas aquí.
Fotos: Stéphane Mallarmé: Pere Ubu en Flickr | Mallarmé por Manet: Muli Koppel en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
habla el articulo sobre los postulados en que se eregia el simbolismo, proponiendo develar las verdades ocultas que se hallan en la realidad.Y otras cosas más como la musicalidad en las palabras.