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Cuento

Sennin de Ryunosuke Akutagawa

Los rituales de purificación sirven cuando hay voluntad
Gonzalo Valdivia Dávila
07:00h Sábado, 27 de septiembre de 2008
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Ryunosuke Akutagawa (1892-1927) tiene una visión muy profunda de la moral en todos sus cuentos. Siempre destaca las intenciones de fondo en la conciencia humana. Puede contrastar al embustero y al ingenio, pero crea un vínculo muy interesante y complejo entre ellos. Su cuento Sennin es muestra de esta habilidad en la composición. Narra la historia del campesino Gonsuké, que llega a Osaka a buscar empleo para que a cambio de su trabajo le enseñen a convertirse en un Sennin, persona que puede volar.

Gonsuké consigue trabajo para un doctor y su astuta mujer, quien le dice que a cambio de veinte años de trabajo gratis, ella le dará el secreto para obtener los poderes sobrenaturales de un sennin. Este campesino, vestido con traje ceremonial acepta y pasados los 20 años, la mala mujer trata de engañarlo de nuevo diciéndole que trepe un árbol hasta la punta para que pueda volar, pero avisándole que en caso de fallar debería trabajar otros 20 años, para sorpresa de ella y su esposo consigue volar.

Las diferencias morales y sociales: Gonsuké es un hombre ingenuo y modesto, que pide colocación para cualquier trabajo en una agencia de empleo, con el fin de cumplir su sueño de convertirse en sennin o ermitaño que puede volar y alcanzar longevidad. El médico lo contrata como ayudante de su trabajo y empleado doméstico a la vez; la mujer de este doctor crea el embuste, ella es conocida como la Vieja Zorra por su astucia y malevolencia, no tiene escrúpulos ni temor de engañar.



El médico vive de su profesión liberal, como el estereotipo de los doctores que sólo se preocupan en acumular dinero es avaro; pero peor es su mujer, quien no tiene reparos para mentir con cualquier patraña. A Gonsuké lo salva su buena fe, que al final del cuento le permite irse volando al cielo. Este campesino se toma en serio la promesa de la avara mujer, presentándose con haori y hakama, para asumir el contrato formal y ceremoniosamente.

En la dicotomía ciudad y campo se establece la diferencia entre la gente con una cosmovisión mítica y la gente de la urbe, que está más pendiente del dinero llegando a extremos de viveza, estafa y explotación. Gonsuké quiere ser un sennin para alcanzar juventud eterna, poder volar e inmortalidad. Su deseo es puro, no está contaminado por la avaricia ni la mezquindad, es un hombre sencillo con una ilusión que es móvil de su vida y está dispuesto a sacrificarse para lograrla.

Los rituales de purificación: En las tradiciones chinas y japonesas, el acceso al conocimiento requiere de un espíritu limpio de maldades. La conciencia, el yo y el alma se forjan en el duro trabajo para alcanzar un estado de iluminación, que permita aprender y manejar los conocimientos arcanos. Los maestros orientales muchas veces han pedido cosas que aparentemente se desvían del propósito de su enseñanza; en estos casos los maestros honrados lo hacen para inculcar humildad al alumno.

Sólo por su excesiva confianza Gonsuké no se percata de la maldad de la Vieja Zorra, ella es la antítesis de todo maestro, pues nunca enseña nada. Es efectiva para el engaño porque su esposo es un pusilánime que no se atreve a frenarla como es debido. Cuando le pide a Gonsuké trepar el pino hasta lo más alto y soltar luego todo punto de apoyo a pique de que se mate, este matrimonio tiene su castigo al verse ambos rebajados espiritualmente ante el humilde campesino purificado que ahora vuela.

La buena intención permite a Gonsuké no acabar frustrado y engañado, pues todo el tiempo en que trabajó como un esclavo para los avaros esposos fue aprovechado en el perfeccionamiento de su espíritu. Gonsuké es noble, pues mientras vuela y se despide de este estafador matrimonio, les agradece sinceramente. La vieja tiene intención de que se mate al soltarse del pino, pero esto no sucede porque Gonsuké está siendo redimido de su sufrimiento.

Los imposibles: Los rituales de purificación sirven para que el hombre realice en vida cosas imposibles. Este cuento presenta varios tipos de imposibilidades: la redención de la Vieja Zorra, quien está podrida en el alma; la paga al campesino, que nunca se da y la maldad en el noble Gonsuké, que nunca aflorará porque es abnegado y bueno. Gonsuké ha buscado su propio camino, los viejos avaros fueron el medio para purificarse a fin de lograr la proeza imposible de volar y sobrevivir al soltarse del pino.

El médico guarda temor por el ofrecimiento de la mujer pero ella no se inmuta confiando en la locura del campesino. Aquí la locura es un salirse del mundo, estar con el discurso de la persona no considerada en sociedad, como años más tarde explicaría Foucault con el discurso del loco. En su locura, Gonsuké se sale de la realidad y rompe las leyes de la física, pero más que locura que en el es obstinación; se ve un estado de total consecuencia consigo mismo.

Los viejos avaros tendrán que arrepentirse de haber explotado al noble y redimido campesino, lo ven alejarse en el cielo, imposible de alcanzar. La explotación y la avaricia imposibilitan la redención de este matrimonio, mientras ellos se quedan en tierra, Gonsuké alcanza el imposible de llegar al cielo. El conocimiento lo ha ganado el mismo tras humillarse ante tal aprovechamiento de su trabajo y buena voluntad. Este imposible termina el relato con gozo para Gonsuké y sorpresa para los viejos.

Conclusión: Los rituales de purificación para alcanzar conocimientos arcanos son tradición en China y Japón. Se pone a prueba la paciencia y humildad del alumno al límite. Lo inusual es un maestro estafador y aprovechado, que no tenga calidad moral, esto ocurre en el cuento al contraste entre la bondad de Gonsuké y la malicia de sus patrones, en especial la vieja que urde la mentira para explotarlo 20 años. Purificado, el campesino alcanzará su meta ante el asombro de sus empleadores.

La explotación se vuelve purificación, porque Gonsuké mantiene el ideal de un sueño, que prioriza sobre los bienes materiales ennobleciendo su espíritu y alcanzando los poderes imposibles que tanto deseó.

Fotos:

“akutagawa” de anaquiroga.blogspot.com

“180px-Kikuchi_Kan,Akutagawa_Ryunosuke,and_so_on” de upload.wikimedia.org

“Chinese_Ming_plate_sennin” de e-yakimono.net

“man-haori” de web.mit.edu

“hakama” de petitjapon.com

“s0149r” de ndl.go.jp

Comentarios (2)

  • Omar
    18:35 15 octubre 2008

    Akutagawa se parece a un escritor que vi en una pelìcula, una muy hermosa, hasta su rostro y su forma de estar entre tantos papeles, realmente algo sorprendente, aunque no del tanto, pero igual es muy interesante

  • Nahuel
    22:03 30 mayo 2010

    Muy buena reflexión y documentación en fotos, hace tiempo representé esta historia en una Obra de Títeres, con un grupo en un barrio de Quilmes, Buenos Aires, siempre me acompañó la actitud de Gonsuké y lo sigue haciendo…,

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