
Bonnefoy nos acerca el surrealismo francés
Una de las virtudes de un buen poema no sólo es agradar por la belleza del lenguaje sino tener la ocasión de transportar al lector a mundos distintos, en coordenadas de tiempo y espacio diferentes. Mucho se ha hablado del pasado como un registro en el inconsciente colectivo, tanto que se especula que por generaciones se guarden archivos de experiencias vitales en la memoria genética del ADN. De esta forma, el poema ‘Los caminos’ de Yves Bonnefoy, poeta surrealista francés, nos transporta a una época arcaica.
Parece que leyéramos páginas sobre un tiempo remoto que se dibuja en imágenes de la adoración a las fuerzas naturales, por la presencia de dioses en el bosque, este culto sería panteísta en cierta forma para ilustrar un panteísmo celta. A toda esta configuración del ambiente viene la definición del ethos del yo poético, quien persigue el amor, pero su vida transcurre entre el acecho de la muerte, pues es quizá un guerrero, quien pondera el sentido de la existencia en cada expedición de conquista o defensa de su pueblo.
El pasado como sueño
El surrealismo actualizó el sueño como una dimensión trascendente de encuentro con lo primordial de la esencia del ser, en este poema se avanza a enunciar el pasado como un sueño, que aquí empieza como un recuerdo que se acopla a un continuo. La búsqueda del sentido de la vida es un arquetipo de la condición humana en tanto drama. El yo poético siente que puede perder la sal o lo mejor de la vida con la muerte, la que vendría por la guerra o en una extrapolación a nuestro tiempo por no encontrar su destino.
De una connotación con el título Los caminos son las bifurcaciones del destino que se pueden entender como esperanza en el amor o pérdida del bien alcanzado en la historia de vida. La amada contempla al yo en este difícil punto, pensativa, a la vez ella es sangre porque equivale a la vitalidad que colma el destino de él para asegurarle el sentido de su existencia. El arcaísmo no está enunciado por el lenguaje sino por el dibujo del ambiente, sin embargo la lectura lo proyecta a un arquetipo humano.
Todo arquetipo nos lleva a una situación que es reconocible en cualquier tiempo y espacio. En el poema, la búsqueda del destino implica la solución de continuidad de la propia existencia o el cuestionamiento por el sentido de la vida ante la inminencia de la muerte. En esta disyuntiva se abren caminos como el amor y la contemplación de la naturaleza, fuerzas primordiales que configuran el devenir de la persona.
Foto: Bonefoy por Magnus Manske en Wikipedia

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.