
Imagen del poeta peruano
En este blog varias veces hemos presentado a poetas nobeles peruanos, haciendo la salvedad de que esta clasificación no implica falta de técnica sino sólo el inicio de una carrera artística donde quizá la producción de estos jóvenes escritores no es muy abundante, pero lo poco que comparten reboza calidad que satisface al lector. Sergio Gomez Reátegui Caifán, amigo mío me ha enviado este poema, el cual deja provisoriamente sin nombre; su motivación es la poesía confesional, pues el yo poético abandona las correrías amorosas en busca de una única musa que represente un todo en el Eros.
Debo contar que Caifán recoge ideas aportadas por sus contactos con el arte y las frases de terceros que le impactaron. El sabio borracho es un personaje anónimo, alguien que podría ser un filósofo del placer como Bukowski, y sin ánimo de quitarle mérito ni colgarme de su fama, confieso que el tercer verso fue aportado por este servidor, cuando conversando con él, le dije que a una de las mujeres más hermosas del mundo habría que clonarla para hacer ejércitos de ella.
Me alegro que esta colaboración haya tomado cuerpo en su poema, pues él a todo le encuentra un hilo conductor.
El Eros madura en la dirección adecuada
Las tentaciones son para un poeta erótico materia de aprendizaje, pues tarde o temprano celebrará el triunfo del Eros en una sola dirección. La belleza es un bien escaso, quizá por ello se hace un tópico tan fuerte en la literatura. Para Caifán, lo cotidiano es un estado nuevo, cuando se hace frecuente y diaria la compañía de su musa.
El gozo es un pago al esfuerzo, a la angustia, pues el talento para apreciarlo como habilidad, no está libre de dificultad, azar o contingencia. Las flores de este jardín tendrían un tinte baudeleriano, proveen una angustia por el miedo de perderlas.
El gozo es algo nuevo, se recrea como una entelequia frágil, es aquí que el yo poético se concibe a sí mismo como un labrador del Eros, un ser activo que se recupera ante el tedio, un amante que no se deja subyugar por el spleen. Ella paga por él, pues le ha provisto de una nueva cotidianeidad; un nuevo estado de cosas que puede mirar con naturalidad. El yo poético celebra la mejor calidad de vida a la que ha llegado, y el logro de Caifán sobre muchos de sus contemporáneos es la naturalidad y frescura de sus versos, libres de esa solemnidad pesada que estanca a muchos poetas nóveles en el nivel principiante.
La originalidad de Caifán reside en su vigor, su frescura y espontaneidad que lo hacen resistir los embates del tedio, al que se impone heroicamente, como un artífice de la celebración del Eros. La musa ideal, soñada, única es el fin de un proceso de aprendizaje, una liberación del pasado sin dejar de retroalimentarse de él y una forma de entender la comunicación de los amantes al haber dado el cauce correcto al Eros.

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