Es un fenómeno todavía por estudiar el desarrollo alcanzado por la literatura rusa a partir de mediados del siglo XIX. En efecto, hasta esa época, las letras rusas habían pasado desapercibidas en el panorama internacional. En cambio, a partir de la obra de Aleksandr Pushkin –considerado el creador de la literatura rusa moderna-, se produce un espectacular florecimiento que abarca a autores de la talla de Gogol, Dostoievski, Turgueniev o Tolstoi.

Nikolai V. Gogol
Es, por tanto, difícil precisar hasta que punto este auge se produjo por influencias exteriores, como la de la literatura francesa, o bien por una maduración de elementos autóctonos. Pero, en cualquier caso, el hecho es que las letras rusas logran, en esta época, una extraordinaria calidad.
Una importante culpa de ello la tuvo Nikolai Vasilievich Gogol (Bolshie Sorochintsy, Ucrania, 1809-1850), amigo y discípulo de Pushkin, de quien recibió una fuerte influencia que supo asimilar en un estilo propio y singular. La vida y la obra de Gogol se encuentran vinculadas a San Petersburgo, ciudad en la que residió casi toda su vida y en la que están ambientadas muchas de sus obras.
Gogol es un cronista de la sociedad rusa, de la que brinda una visión satírica e irónica. No obstante, su intención final no es la burla de aquella, sino que, tras esta motivación superficial, se halla una intención reformadora de las anquilosadas estructuras sociales que regían la vida del Imperio zarista. Ello se aprecia sobre todo en sus relatos cortos, autenticas obras maestras de humor y calidad literaria -La nariz es proverbial en este sentido-.
Y también sus composiciones teatrales se rigen por estas características. La orden de Vladimir de tercer grado se burla de la alta burocracia de Moscú, El inspector lo hace de la corrupción de provincias a través de un pícaro protagonista, y El casamiento de las peripecias de un solterón vocacional y de los matrimonios por interés.

San Petersburgo, ciudad en la que Gogol escribió gran parte de su obra
Estrenada en 1835 y reformada en 1842, El casamiento es una comedia breve y ligera que nos presenta las desventuras de Podkolzin (en ruso, ‘el que debe caer’), un soltero con pocas ganas de contraer matrimonio, al que enredan un amigo entrometido, una casamentera llena de argucias y una muchacha en edad de merecer.
Se trata, por tanto, de una sátira inocente, exenta de amargura, y en la que se da una comicidad directa, sencilla, lograda a través de situaciones, personajes y diálogos que mueven a la risa franca y abundante. Sin duda, es buena muestra del talento y del talante de Gogol.
Puedes leer la obra aquí.
Fotos: Gogol: Alex Bakharev en Wikimedia | San Petersburgo: Santi-Jesús en Flickr

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