No resulta fácil hallar otro novelista cuyos escritos muestren una perfecta síntesis entre literatura y arte como Manuel Mújica Laínez. Y esto en un doble sentido. Por una parte, el temático, es decir, que lo artístico sirva como base argumental y excusa para el desarrollo de sus obras. Y, por otro, el formal, en el sentido de que su extraordinaria prosa resulta una verdadera obra de arte en sí misma.
Manuel Mújica Laínez (Buenos Aires, 1910-1984) procedía de una familia aristocrática y recibió una esmeradísima educación de la que resultaría una extraordinaria cultura y sensibilidad artística. Periodista y crítico de arte del diario argentino La Nación, publicó numerosos escritos acerca de escultura, pintura y análisis literario –en especial sobre el Quijote- antes de dedicarse a la literatura de ficción.

Casa Museo Mújica Laínez, en Cordoba, Argentina
Dentro de ésta, su más lograda creación es Bomarzo, aparecida en 1962, en la que, tomando como excusa la vida del aristócrata Pier Francesco de Orsini, realiza un profundo repaso al Renacimiento italiano, tanto en lo que respecta a su mentalidad como a sus creaciones artísticas.
Si hubiera que buscar un referente a la creación de Mújica, sin duda, éste sería Marcel Proust. En ambos, la prosa es mero ejercicio artístico, de búsqueda de la belleza, hasta el punto de que, en muchas ocasiones, la acción de sus obras se estanca, queda paralizada, para mostrarnos un prodigio de elaboración lingüística, de verdadero arte de la palabra.
Así, en el breve relato Un artista, Mújica ejercita su extraordinaria capacidad de escritor para mostrarnos una anécdota sencilla. El narrador encuentra en un bar frecuentado por escritores a un anciano pintor que parece encontrarse por encima de los demás. Hablando con él, queda admirado de su talento para analizar el arte. Pero un final sorprendente le mostrará que Diego Narbona –que así se llama el pintor- no es lo que parece, sino una persona miserable.

Escritorio de Manuel Mújica Laínez
Se trata, sin duda, de un juego literario, un breve cuento en el que la trama es mera excusa para que el autor muestre sus prodigiosas cualidades en el manejo del lenguaje, al tiempo que reflexiona sobre la esencia de la creación artística.
Y es que Mújica es un escritor extraordinariamente dotado, creador de una prosa musical, rítmica y de una riqueza léxica impresionante. Siempre parece encontrar la palabra exacta, el giro adecuado para expresar lo que desea. Y su recurso a la fantasía no es menos destacable. Juega con la historia a su capricho en aras de la intencionalidad de la obra.
Podéis leer el relato aquí.
Fotos: Casa Museo Mújica Laínez: Life Shooter en Flickr | Escritorio de Mújica: Noelyas en Flickr

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1 Comentario en “Manuel Mújica Laínez, la fusión del arte y la literatura”
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