No es fácil enunciar una definición precisa de un género literario tan amplio y multiforme como la narrativa de ciencia ficción. Sin embargo podría decirse que está constituida por todos aquellos relatos que tratan temas improbables pero posibles desde un punto de vista científico.
Para concretarlo mejor, quizá sea interesante compararla con la fantasía. La narrativa de este tipo trataría temas imposibles, mientras que la de ciencia ficción los tomaría de un presente en que no son demostrables o probables –ni siquiera verosímiles- pero sí son posibles para la Ciencia.
Dejando al un lado relatos de la Antigüedad, como los de Luciano de Samosatra que tratan viajes fuera de la Tierra pero con un carácter satírico, las primeras manifestaciones del género se remontan al siglo XVII.
Sin embargo, existe un interesante precedente. Se trata de la obra Utopía, de Tomás Moro (1478-1535), canciller del rey Enrique VIII de Inglaterra, filósofo y humanista, que en esta narración describe una sociedad perfecta y feliz que reside en la isla que da nombre al libro. No obstante, este precedente del Mundo feliz de Huxley no es una novela al uso.
Para los expertos, la obra inaugural del género es Somnium (1623), del astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler (1571-1630), en la que, con la excusa del interés científico del germano acerca cómo se vería el movimiento de la Tierra desde la Luna, se describe el viaje a nuestro satélite de un aventurero.
Poco después, otro célebre filósofo, Francis Bacon (1561-1626), publicaría Nueva Atlantis, relato que describe una sociedad futurista en la que existen metales artifíciales, manipulación genética o aviones y submarinos.
Y así llegamos a la primera obra que habla de visitantes extraterrestres. Se trata de Micromegas, de Voltaire (1694-1778), publicada en 1732. Contemporánea a ésta es otra novela de ciencia ficción, aunque bien distinta por su contenido. Se trata de Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift (1667-1745).
No obstante, todas estas obras pueden considerarse poco más que pioneras. Habría que esperar al siglo XIX para poder hablar de una verdadera ciencia ficción como género. Comenzando por el Frankenstein de Mary Shelley, continuando por algunos relatos de Edgar Allan Poe –Von Kempelen y su descubrimiento o Revelación mesmérica- y llegando al gran Julio Verne.
Éste último, con sus relatos a medio camino entre la aventura y la revelación futurista con base científica, sienta las bases de la moderna ciencia ficción, cuya edad de oro llegaría en los años treinta del siglo XX.
Fuente: Imperio Anime.
Fotos: Kepler: Jean-Jacques MILAN en Wikimedia | Julio Verne: Charlatlas en Wikimedia.

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.