
Entrada de trenes al campo de concentración Auschwitz
Profundo conocedor del pensamiento de la Ilustración, tema que ha ocupado un lugar predominante en su obra, Tzetan Todorov (Sofía, 1939) explora en Los abusos de la memoria la utilización de acontecimientos pasados para la justificación de determinadas actuaciones por parte de las elites de poder . A principios de los años ochenta, Todorov comienza a elaborar sus primeros textos historiográficos, centrando su interés en la conquista de América y en los campos de concentración que caracterizaron los regímenes totalitarios del siglo XX, tema que sirve de eje en Los abusos de la memoria.
En 2008 Todorov recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Fue entonces cuando descubrí la verdadera unión entre la obra y la vida personal de este historiador comprometido. Todorov había pasado casi toda su vida alejado de su país de origen: Bulgaria. Su naturaleza nómada –él mismo se considera un “hombre desplazado”– le ha llevado a trabajar tanto en Europa del Este, como en Francia o en Estados Unidos. Sin embargo, el hecho de no tener unas raíces únicas parece explicar el interés de este incansable buscador de la verdad por la memoria cultural de los pueblos.
Durante la década de los ochenta y noventa, Todorov se dedicó a la investigación sobre los mecanismos de control de los hechos pasados, tema sobre el que giran, precisamente, sus obras Los abusos de la memoria, y la posterior Memoria del mal, tentación del bien. Tras leer la primera obra me di cuenta que lo que realmente plantea el autor es una problemática que está vigente desde la Antigüedad: el control del pasado por parte de los grupos dirigentes para usarlo a su favor y así justificar su poder.
Si uno lee su anterior La conquista de América, la cuestión del otro, puede observar cómo el principal mecanismo de poder de las elites se basa en la negación del pasado cultural de una población. Así ocurrió en la Alemania nazi, la Unión Soviética o, la más reciente, Yugoslavia. Sin embargo, Todorov no sólo nos acerca a estos lugares llenos de sangre y faltos de libertades, sino que traslada el problema de la memoria cultural al mundo virtual de Internet. En Los abusos de la memoria Todorov sostiene que “el consumo masivo de información contribuye al olvido”. Aunque fue escrita en 1995, esta afirmación parece más cercana a la sociedad del siglo XXI. Por este motivo, la obra de Todorov, aunque ubicada en un tiempo concreto, pues sobre todo trata la Guerra de Yugoslavia, rebosa actualidad por los cuatro costados. Su lectura es muy recomendable, ya que se trata de un libro muy cortito, pero que contiene una reflexión sobrecogedora sobre temas tan conocidos y tristes como el conflicto árabe-israelí.
Foto: Montaraz en Arte y fotografía

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
Es un libro excelente para reflexionar sobre la construcción de la historia que hace el poder en cualquier sociedad y tiempo. Lo cuestionable no es que se construya una versión de la historia, sino que se manipule o se exponga deshonestamente la realidad.
Lo cuestionable es que no se muestren las contradicciones y complejidades de cada momento o hecho acontecido porque al hacer esto, se niega el drama que acarrea cada decisión irrespetuosa de la libertad y la función creadora de los seres humanos.
Esa es la gran lección que nos deja su lectura; un tema sobre el que se habla con mucha futilidad o directamente se soslaya.