Libros Gratis

Poesía
Poesía de la Generación del 27

‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’, de Federico García Lorca

Una grandiosa elegía
Luís Martínez González
07:30h Lunes, 11 de mayo de 2009
2

Dentro del altísimo nivel lírico general de los poetas de la Generación del 27, cada uno de ellos destaca por una o varias cualidades sobre los demás. Así, por ejemplo, Dámaso Alonso lo hace por su desgarrado contenido existencial, Salinas por cantar al amor o Cernuda por su individualidad inconfundible. Y, en el caso de Lorca, si tuviéramos que resaltar una característica –aparte la gran calidad de su obra-, ésta sería, quizá, su intensidad, el dramatismo de que se halla rebosante su creación.

Monumento a García Lorca

Monumento a García Lorca

Federico García Lorca (Fuentevaqueros, Granada, 1898-1936) es, probablemente, hoy, más conocido por su desdichado final que por su obra literaria. Y ello es injusto, pues ésta es de tal calidad que debería ser más divulgada. De familia acomodada, pasó por la inevitable Residencia de Estudiantes, como casi todos los miembros de la Generación del 27, donde trabó relación con ellos. Una estancia de un año en Nueva York, lo marcaría profundamente, pues allí vio la devastación de la crisis económica de 1929 y la impersonalidad de la vida en una gran metrópoli. A su regreso, participó activamente en la difusión de la cultura, creando un grupo teatral, ‘La Barraca’, que recorría los pueblos. De su asesinato se ha escrito tanto que no merece la pena detenerse en él.

La personalidad de Lorca presenta dos caras aparentemente opuestas: de una parte, un vitalismo arrollador y una simpatía desbordante; de otra, un íntimo malestar vital y una sensación de frustración que se plasman en toda su obra. En efecto, el tema de la imposibilidad de realización personal y un determinismo que conduce a un destino trágico la recorren de principio a fin, como una premonición de su propio sino.

Sinceramente –y esto es una opinión personal, perfectamente discutible-, a quién escribe estas líneas le gusta más su teatro que su poesía, sin por ello menospreciar ésta. Pero es que en el primero apreciamos una hondura trágica, un destino atávico en sus personajes, condenados a la esterilidad vital, y una recreación de los mitos trágicos clásicos pocas veces repetidos. La pasión en ‘Bodas de sangre’, la infertilidad forzosa en ‘Yerma’ o el oscuro determinismo social de ‘La casa de Bernarda Alba’ son clarísimos ejemplos de ello.



No obstante, nada más lejos de nuestra intención que infravalorar su poesía. En ella, se hallan presentes las mismas obsesiones que en su teatro y su calidad es extraordinaria.

Lorca, segundo por la derecha, junto a Buñuel, Dalí y otros miembros de la Generación del 27

Lorca, segundo por la derecha, junto a Buñuel, Dalí y otros miembros de la Generación del 27

Tras unos inicios dubitativos, de formación de su personalidad poética, su primera obra importante es ‘Poema del Cante Jondo’, en el cual, a través de la tristeza que rezuman los cantes de su tierra, el poeta expresa su dolor de vivir.

Pero será en las obras siguientes cuando el granadino alcance su mayor altura. En el ‘Romancero gitano’ (1928), por medio de la mitificación de esa raza, el poeta ilustra el tema del destino trágico. Sus personajes están anclados en la frustración o abocados a la muerte, aunque, en realidad, el único personaje que recorre todo el poema es la Pena, así, con mayúsculas. Además, en esta obra, ya aparece un rasgo muy característico de Lorca: la fusión en perfecta armonía de lo culto y lo popular.

Su libro siguiente es ‘Poeta en Nueva York’, fruto de la estancia citada en esa ciudad. Son treinta y cinco poemas -surrealistas desde el punto de vista formal-, en los que Lorca expresa la violenta sacudida que en él produjo esta visita. La percepción de un mundo que convierte a la persona en mero engranaje de una gran maquinaria, despojándola de toda sustancia humana, le causó tal efecto que algunos de estos poemas son estremecedores. Así, por ejemplo, el titulado ‘La aurora’, que sintetiza perfectamente toda su opinión de acerca de la gran urbe, o las grandiosas odas ‘Al rey de Harlem’, ‘A Walt Whitman’ y ‘Grito hacia Roma’.

Un dibujo de federico García Lorca

Un dibujo de federico García Lorca

Su poesía posterior no alcanza ya la misma altura. Cabe mencionar ‘Diván de Tamarit’, inspirado en formas poéticas arábigo-andaluzas, y ‘Sonetos del amor oscuro’. El hecho de que, en esta época, se dedicara preferentemente al teatro puede explicar esta merma. Pero aún escribiría una pieza poética maestra: ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’, grandiosa elegía al torero muerto escrita en 1934 pero no publicada hasta el año siguiente.

Sánchez Mejías fue un extraño caso dentro del mundo del toro, más aún en una época en que se era torero para salir de una miseria que no permitía formarse ni prosperar en la vida. Hombre culto y amigo de muchos de los poetas del 27, fue escritor e incluso mecenas de la cultura y el deporte –ejerció la presidencia en la época gloriosa del Real Betis- y murió cogido por un toro en la plaza de Manzanares.

Tras el suceso, Alberti y Miguel Hernández escribieron poemas ensalzando su figura. Pero, sin duda, será la obra de Lorca, íntimo amigo suyo, la que quedará para la historia.

Como decíamos, se trata de una maravillosa elegía, en la que vuelven a combinarse lo culto y lo popular: el romance o la ‘soleá’ alternan con el verso largo y la expresión coloquial y directa con las más atrevidas imágenes surrealistas. Y el resultado es de un patetismo impresionante.

La fama de Lorca es universal. En la imagen, Teatro García Lorca de La Habana

La fama de Lorca es universal. En la imagen, Teatro García Lorca de La Habana

Consta de cuatro partes, marcadas por ritmos distintos: ‘La cogida y la muerte’, ‘La sangre derramada’, ‘Cuerpo presente’ y ‘Alma ausente’. Como puede apreciarse, siguen un orden cronológico que las divagaciones del poeta pronto desmiente. La figura del torero queda elevada como a categoría de héroe clásico. La formación musical de Lorca interviene aquí, pues esta estructura ha recordado a algunos críticos la de una sinfonía o una sonata, en la que, a través de sucesivos tiempos, se marcan los matices anímicos del autor.

Sin duda , el ‘Llanto’ resulta una afortunada síntesis de los registros poéticos de Lorca: la mezcla de lo andaluz y lo universal, la influencia clásica y el vanguardismo, la contención y la humanidad, todo ello aderezado con imágenes y metáforas espléndidas y un profundo simbolismo hacen de esta obra un poema magnífico.

Como señalábamos al principio, tristemente, Lorca es más conocido por su trágico final que por su obra. Pero sin duda es un extraordinario escritor y en ella hay cualidades más que suficientes para justificar el alto puesto que debe ocupar en la literatura española del siglo XX.

Fotos: Monumento a Lorca: DionysosProteus en Wikipedia | Lorca con Buñuel, Dalí, etc: Thyra en Wikimedia | Dibujo de Lorca: Carlog2 en Wikipedia | Teatro García Lorca: Laurens en Wikimedia

Comentarios (2)

  • yopi
    05:19 5 junio 2009

    esta muy bien

Queremos saber tu opinión

Publicidad
Reedición de Drácula
dracula

Vuelve la novela centenaria

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.

Publicidad
© Copyright 2012, SmallSquid S.L. está gestionado con WordPress