Aunque había no pocos precedentes, los años dorados de la narrativa de ciencia-ficción en lo que se refiere a su vertiente aeroespacial -es decir, aquellas novelas cuyo argumento se centra en la conquista del espacio- se desarrollan tras la Segunda Guerra Mundial.

Arthur C. Clarke
Por otra parte, es frecuente entonces que los escritores del género sean a la vez personalidades en el terreno de la ingeniería o las ciencias referidas a la astronáutica y la astronomía. Tal es el caso de autores como Isaac Asimov o Arthur C. Clarke.
Concretamente éste último, Clarke (Minehead, Somerset, 1917-2008) fue Presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica y realizó grandes contribuciones a la ciencia espacial, como, por ejemplo, su descripción de la órbita geoestacionaria de los satélites. Pero su gran popularidad le llegó con la narrativa y, más concretamente, con su serie ‘2001: una odisea del espacio’, llevada al cine y hoy considerada un mito de la ciencia-ficción.
Pero su obra novelística no se limita a esta serie, sino que publicó otras muchas narraciones que lo sitúan como uno de los grandes del género. Por citar algunos ejemplos, mencionaremos su tetralogía ‘Cita con Rama’, ‘La ciudad y las estrellas’, ‘El martillo de Dios’ o ‘Las arenas de Marte’.
‘Las arenas de Marte’ fue publicada por vez primera en 1951. En ella se nos presenta un escenario futurista en que el planeta rojo ya ha sido colonizado por el hombre, que ha establecido allí dos bases, Puerto Lowell y Puerto Schiaparelli, en las que se investiga para lograr introducir en el astro unas condiciones de vida similares a las terrestres, de modo que pueda acoger a los terrícolas.
El ‘Ares’ va a ser la primera línea regular de pasajeros entre nuestro planeta y Marte y, para que deje constancia escrita del acontecimiento, se elige como único pasajero a Martin Gibson, conocido escritor de novelas de ciencia-ficción. Entre los tripulantes de la nave, se halla un aprendiz, Jimmy Spencer, quién resulta ser hijo de Gibson y de una compañera de universidad a la que éste había perdido la pista.

Castillo de Dunster, en Somerset, tierra natal de Clarke
Cuando arriban al planeta rojo, las cosas no están tan claras como parece. Se rumorea que hay un proyecto de investigación secreto, el ‘Aurora’, no autorizado por las autoridades terrestres y aparece una especie de animal marciano inofensivo, al que Gibson adopta como mascota. Pero todos estos experimentos no buscan otra cosa que lograr una atmósfera similar a la de la Tierra para hacer habitable el planeta.
No obstante, en definitiva –a pesar de que el final es sorprendente-, lo realmente importante del argumento es el proceso de adaptación del escritor a la nueva comunidad, en la que cada vez se siente más a gusto, hasta el punto de que terminará por quedarse allí.
La obra, por otra parte, está escrita en un lenguaje sencillo, de fácil lectura, y con un argumento bien elaborado, en el que los temas científicos –también presentes- quedan en un segundo plano con respecto a la historia, lo que la hace más asequible al profano.
Fotos: Arthur C. Clarke: Alex Spade en Wikipedia | Castillo de Dunster: Peter I. Vardy en Wikipedia

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3 Comentarios en “‘Las arenas de Marte’, de Arthur C. Clarke”
Gracias por su comentario en mi blog.
mire no sale lo que se pide!!!
no me sirve