Larra y el costumbrismo español
Pocas figuras encarnan la peculiar personalidad del romántico como Mariano José de Larra. Su carácter atormentado, su inadaptación a la época en que vivió y su suicidio final hacen de él un verdadero modelo canónico de la forma de ser del romántico. Sin embargo, esto no deja de ser una simplificación, ya que su personalidad es mucho más compleja.

Retrato de Mariano José de Larra
Nacido en Madrid en 1809, hubo de exiliarse con su padre, médico afrancesado, y su madre al finalizar la Guerra de la Independencia. Por ello, su lengua fue el francés y tuvo que aprender el español a su regreso, en 1818. Tras una excelente formación, emprende su carrera periodÃstica, que le llevará a ser la pluma más prestigiosa de la prensa pero que también le granjeó no pocos enemigos. Ello, unido a su tormentosa relación con Dolores Armijo, precipitó su suicidio el 13 de febrero de 1837.
Al margen de breves incursiones en la narrativa y el teatro, Larra fue un periodista de raza, de aquéllos que recorrÃan las calles observando comportamientos y haciendo acopio de novedades para luego transcribirlas a sus artÃculos. Y, en este sentido, es, probablemente, el primer articulista moderno.
De ideario liberal y honda preocupación por España –por algo fue uno de los principales modelos de la Generación del 98-, todos sus textos transmiten la tristeza del intelectual ante el estado de postración de su paÃs y sus propuestas modernizadoras.
Ello se aprecia, por supuesto, en sus artÃculos polÃticos, pero también en los de costumbres. Y es que el costumbrismo de Larra es muy singular. Si, generalmente, este género se basaba en la muestra de tipos y hábitos propios de la tierra, sin el menor atisbo de crÃtica y con mera intención tÃpica y castiza, el de Larra es muy diferente.
En efecto, el costumbrismo de Larra contiene todos esos elementos, pero también es crÃtico:  muestra su disconformidad y ataca tipos y costumbres que le parecen perniciosas para la prosperidad de la nación. Los ejemplos son numerosÃsimos, pero uno de los mejores se contiene en el artÃculo titulado Vuelva usted mañana.

Casa donde vivió Larra en Madrid
En él y con la habitual ironÃa del autor, se nos muestra a un francés que viene a realizar inversiones provechosas a España. Para ello, debe resolver antes unos asuntos burocráticos y, cuando el ingenuo galo cree que éstos le llevarán apenas unos dÃas, se nos muestra como, por la pereza del español, los trámites se retrasan durante meses.
Constituye, por tanto, el texto, una crÃtica radical a la burocracia y a la proverbial pereza hispana, defectos a los que Larra considera responsables del atraso del paÃs. Él, como hondo patriota que era, no puede quedarse impasible viendo como otras naciones más laboriosas van dejando atrás a España en su progreso. No obstante, el artÃculo –como decÃamos- está redactado con absoluta ironÃa y humor y, a través de él, podemos contemplar que las cosas no han cambiado tanto, por desgracia.
Podéis leer el artÃculo aquÃ.
Fotos: Larra: Retamaviajes en Flickr | Casa de Larra: Felipe_Gabaldón en Flickr
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