No debía resultar nada fácil para una mujer en la España de mediados del siglo XIX abrirse camino en el mundo de las letras. Y menos aún si procedía de las colonias hispanoamericanas. Seguramente se requería mucho coraje y valentía para intentarlo y, más aún, conseguirlo.
Éste fue el caso de la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda (Camagüey, 1814-1873). Hija de un sevillano, tras instalarse en España, se relacionó con las más relevantes figuras poéticas de la metrópoli –Espronceda, Quintana, Gallego, Zorrilla o García Tassara, con quién mantendría un tortuoso romance-, hecho que le abrió algunas puertas literarias.
Mujer de gran belleza, se casó varias veces y enviudó otras tantas. Desde luego, no puede decirse que su vida haya sido fácil. Pero, pese a todo, logró triunfar en el mundo de las letras. En España más como dramaturga y en Cuba como autora lírica –en su tierra se la consideraba poetisa nacional-. Ello no es extraño ya que, aunque vivió mucho tiempo fuera de la isla, nunca desapareció su aprecio por ella y varias de sus mejores composiciones cantan sus excelencias.
Así sucede con el poema La vuelta a la patria, escrito cuando -casada con el coronel Verdugo y nombrado éste Gobernador de la entonces colonia- retornó a ella durante un tiempo. Fueron años felices para la escritora, que será entonces coronada con el mencionado honor de poetisa nacional.
Avellaneda se formó líricamente en los moldes del neoclasicismo, al estilo de los citados Quintana, Gallego o Meléndez Valdés. Pero pronto evolucionó hacia los cánones románticos, tomando como modelos a Espronceda y Zorrilla. Y, en lo que respecta a sus temas, junto a la religiosidad y el amor, su tierra natal es uno de los predilectos.
En La vuelta a la patria, la poetisa va describiendo las bellezas cubanas, desde las playas hasta los bosques, de sus alturas a sus llanos, para mostrar la dicha de retornar a ella tras años de ausencia. Con un estilo un tanto arcáico, se trata de un canto de exaltación de la tierra natal al tiempo que muestra su felicidad por volver y la melancolía por los años pasados fuera.
Avellaneda fue una muy estimable escritora que también compuso teatro y narrativa. Entre ésta última destaca la novela Sab, una de las primeras en tratar abiertamente y con intención crítica el problema de la esclavitud humana, en la línea de La cabaña del tío Tom, de la norteamericana Harriet Beecher Stowe.
Podéis leer el poema aquí.
Fotos: José Zorrilla: Cesarth 15 en Wikipedia | Camagüey: Pirineo en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.