Libros Gratis

Clásicos, Novela

‘La sombra del ciprés es alargada’, de Miguel Delibes

Una contribución de Delibes al Existencialismo
Luís Martínez González
20:00h Miércoles, 04 de febrero de 2009
3

Retrato de Miguel Delibes

La Guerra Civil española fue una tragedia de gran magnitud humana, que afectó a todos los ámbitos de la vida. Incluso a la creación literaria. En efecto, el conflicto supuso una ruptura radical con todo lo que se venía produciendo con anterioridad. Algunos escritores habían muerto, otros partido al exilio y los que permanecieron dentro del país guardaron silencio durante algunos años.

En ese contexto comenzaron a aparecer jóvenes escritores, desconocidos hasta entonces, que marcarán el devenir de nuestras letras hasta hoy. Es el caso de Camilo José Cela, con su ‘Pascual Duarte’, publicado en 1942, o de Carmen Laforet, que, con ‘Nada’, ganó el Premio Nadal en 1944, y también de Miguel Delibes, quién irrumpe en el panorama narrativo en 1947 –ganando asímismo el Nadal- con ‘La sombra del ciprés es alargada’.

Como es lógico, tras la enorme sacudida de la guerra, se trata de obras de profundo contenido humano, existencial, ya que sus autores la han vivido en primera persona y no pueden evitar preguntarse por las honduras de la condición humana.


Miguel Delibes (Valladolid, 1920) ha consagrado su vida a la escritura, compaginando su labor de novelista con el periodismo en el diario de su tierra ‘El norte de Castilla’. Su importancia literaria es enorme, pues ha participado en todas las tendencias narrativas que se han sucedido en España desde la posguerra hasta nuestros días, siempre manteniendo una coherencia ideológica y estilística ajena a modas y oportunismos tan frecuentes hoy. Sólo pensando en su irrenunciable independencia, que le hace poco partidario de halagar a los poderes establecidos podemos explicarnos que aún no haya recibido el Premio Nóbel.

Como decíamos, ‘La sombra del ciprés es alargada’ (1948) es la primera novela del vallisoletano, que logró con ella en Premio Nadal en 1947. Cuenta la historia de un muchacho huérfano e introvertido, Pedro, que, tras pasar sus primeros años con su tío Félix, se marcha a Ávila a vivir en la academia de don Mateo Lesmes. Allí conoce al que será su amigo, Alfredo. Cuando éste muere, el protagonista se encerrara aún más en sí mismo, también influido por don Mateo, que es hombre pesimista y con poca fe en las personas.

Terminados sus estudios, Pedro se hará marino y contemplará los horrores de la guerra. Todo le conduce al aislamiento y la misantropía. Pero entonces, en su periplo náutico, conocerá a Jane, una americana que rescatan cuando su barco va a la deriva. Es una muchacha alegre que enamora al protagonista y se casa con él, pero también acabará muriendo. Pedro regresa a Ávila.

Como podemos ver, no estamos ante una novela alegre. Pedro es un muchacho triste, poco sociable, y toda su formación como persona contribuye a agudizar su tendencia natural al aislamiento: la educación recibida de don Mateo, la temprana muerte de su único amigo, Alfredo, la guerra, incluso Ávila, con sus murallas, parece contribuir a su encerramiento. Y, cuando, por fin, parece contagiarse un poco del vitalismo de Jane, ésta muere también.

Salvando las distancias, es esta una obra que nos recuerda a ‘El árbol de la ciencia’, de Pío Baroja. También en ella nos hallamos ante un muchacho, Andrés Hurtado, cuya introversión y experiencias le conducen a perder toda fe en el hombre y el mundo. Pero Pedro sobrevive, mientras que Andrés terminará suicidándose.

Valladolid

Por tanto, ‘La sombra del ciprés es alargada’ es, en cierta medida, una novela psicológica. No es una obra de acción. Su tema principal son los problemas existenciales del protagonista, su angustia y desolación ante la vida, que Delibes nos va narrando dentro de un escenario gris y pesimista. Todos los elementos temáticos de la obra posterior del autor están ya presentes en esta narración: la muerte, cuyo símbolo es el ciprés, un árbol espectral que produce “calaveritas pequeñas”, el pesimismo existencial que amarga la vida, el dolor, la recuperación de la infancia –tan presente en su obra posterior y más popular, ‘El camino’,- y la importancia del amor.

Pero, a diferencia del caso de Baroja, quién no halla salida al dolor y al pesimismo, Delibes abre una puerta a la esperanza: para él, el pesimismo es una reacción del raciocinio ante las muescas que dejan en el carácter los golpes y las convulsiones de la vida, pero es incapaz de eliminar del subconsciente a aquella. La bonhomía del vallisoletano no lo permite. Para él, no hay hombres malos, sino víctimas de las circunstancias. No es esto poco mérito, tras haber pasado una guerra.

Pedro, el protagonista, es un ser complejo. En la evolución de su forma de ser se centra la novela. No es un “agonista”, al estilo de los personajes de Unamuno, que luchan contra las circunstancias. Podría decirse que se deja llevar, quizá buscando una huida en sus viajes. Pero al final retornará a Ávila, buscando, tras sus murallas, la paz.

Los demás personajes tampoco contribuyen al optimismo de Pedro. Alfredo es un muchacho enfermizo y triste, al que su madre ha dejado en la academia para que no interfiera en su relación con su amante. Don Mateo también tiene un carácter abúlico y pesimista y su filosofía es que no vale la pena encariñarse con nada porque, al final, siempre acaba perdiéndose. Solamente Jane, guapa y alegre, parece revitalizar un poco al protagonista, pero muere pronto.

Por otra parte, el estilo de la novela es, en la línea del autor, de una aparente sencillez, perfectamente inteligible, pero tras el que se encuentra un arduo trabajo de depuración de las palabras. Delibes maneja a la perfección el lenguaje, haciendo de la obra literaria algo fácil de leer. Y no debemos dejar de mencionar su casticismo, no en el uso de terminología coloquial, sino entendido como apego a su tierra, a la naturaleza y a sus costumbres.

En suma, no nos debemos engañar pensando que estamos ante una novela alegre o de aventuras. Tampoco debemos creer que su carácter psicológico la hace aburrida –la maestría narrativa de Delibes lo impide-. Es, sí, una novela triste, pero de una extraordinaria calidad y, además, nadie ha dicho que la literatura, para ser buena, tenga que ser humorística.

Lectura de la obra | ‘La sombra del ciprés es alargada’

Fotos | Wikipedia

Comentarios (3)

  • VIRGILIO RODRIGUEZ
    02:23 23 marzo 2010

    que triste ..que lamentable su deceso.. hace a alguns años DEBILES..me entusismo con su prosa…con su postura ante la vida… persona de una sola pieza…he leido de el casi todo..mu bien me recuerdo de los santos inocentes..la letraroja padrisima…el jubilado.que se me hizo pesadona…el hereje que me ilustro muchisimo sobre la postura de la iglesia y de lutero..la mujer de rojo u algo asi…un mundo que agoniza que me electriz o yme hizo mayor conciencia de la destruccion de nuetro planeta..bueno pero ahra he intentado encontrar la sombra del cipres es alargada en todas las librerias importantes de mexico y no la encuentro alguien me puede echar una MANITA…SERA compensado conchapulines,,quesiillos comida tradicional propia de mi tierra

  • VIRGILIO RODRIGUEZ
    02:24 23 marzo 2010

    hola si alguien puede conseguirme LA SOMBRA DEL CIPRES ES ALARGADA
    me encantaria mi correo es virgodonto@hotmail,com.mx

Queremos saber tu opinión

Publicidad
Reedición de Drácula
dracula

Vuelve la novela centenaria

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.

Publicidad
© Copyright 2012, SmallSquid S.L. está gestionado con WordPress