La realidad y la ilusión en Alejandro Casona
Durante unos años, sólo se concebÃa como literatura de calidad aquélla comprometida polÃticamente. Por fortuna, semejante disparate ha pasado a la historia, pues la literatura es toda elaboración poética del lenguaje, es decir, cualquier texto que utilice las connotaciones de éste para crear una obra artÃstica.

Una representación de la obra
Pero, mientras duró aquélla tonterÃa, sus paladines, denostaron hasta la saciedad a los autores que –con mucho más talento que ellos- escribÃan otro tipo de obras en las que la polÃtica estaba ausente y que se centraban en problemas e inquietudes más profundas del ser humano o, simplemente, en entretener al público o crear belleza.
AsÃ, marginaron durante unos años el teatro de Alejandro Casona (Besullo, Asturias, 1903-1965), tildándolo de escapista y apartado de la realidad histórica española. No comprendÃan aquellos ‘talentos’ que la obra de Casona estaba por encima de ellos, pues sà que era comprometida, pero con el ser humano y sus inquietudes universales y atemporales.
Y no sólo eso. Durante un tiempo, el teatro casoniano constituyó la mayor renovación respecto a la escena española, anquilosada en un Jacinto Benavente que ya habÃa ofrecido lo mejor de su pluma tiempo atrás.
A nuestro juicio, Casona es un excepcional dramaturgo que profundizó como pocos en la relación entre fantasÃa y realidad que constituyen la vida humana. Para el asturiano, en sus propias palabras, ‘la realidad no es sólo la angustia, desesperación o sexo. El sueño es otra realidad tan real como la vigilia’.
Estas palabras merecen una explicación. No es que Casona defienda que la existencia consiste en vivir de fantasÃas. Muy al contrario, el hombre debe vivir en la realidad, pero nada hay de malo en realizar incursiones temporales en aquélla para cargarse de ilusiones y retornar al mundo real enriquecido humanamente.
Buena muestra de todo ello es Los árboles mueren de pié, estrenada en 1949 en El Ateneo, teatro en Buenos Aires. Casona nos presenta al señor Balboa y su esposa. Casona nos presenta al señor Balboa y su esposa. Tienen un nieto desalmado al que el abuelo se ve obligado a echar de casa a espaldas de su mujer. Para no herirla, se manda cartas a sà mismo como si fueran del nieto y la relación siguiera siendo normal.

Una vista de Besullo, la aldea donde nació Casona
Un dÃa, el nieto decide regresar para pedirles dinero. La pobre mujer se ilusiona con la visita, pero el barco en el que aquél vuelve naufraga. Entonces, el señor Balboa contrata a un imitador y a una muchacha, para que se hagan pasar por el nieto y su esposa. Consiguen convencer a la abuela, pero entonces aparece el verdadero, que resulta ser peor persona que los falsos. La abuela, aunque se entera de todo, decide mantener el engaño como agradecimiento a los actores por los dÃas felices que le han hecho pasar. Y es que nada hay de malo en dar un poco de ilusión y felicidad a una anciana.
Como decÃamos, Casona es un excepcional dramaturgo, que maneja las técnicas y los recursos teatrales con total maestrÃa. Ojalá contáramos hoy con algún autor teatral de su talla.
Podéis leer la obra aquÃ.
Fotos: Representación de la obra: Performing Arts en Flickr | Besullo: Yusemi1 en Flickr
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