Con frecuencia, cuando un escritor adquiere fama por una de sus obras, tendemos a marginar un tanto el resto de su producción. Y, sin embargo, suele suceder que ésta es más amplia y de mayor calidad literaria que la composición que le ha hecho famoso o, al menos, similar.

Una carta manuscrita de Lezama Lima
Esto sucede con José Lezama Lima (La Habana, 1910-1976) y su novela Paradiso, que, con su publicación en 1970 y por su indudable valor artÃstico, ha oscurecido toda una labor poética de no menor calidad, en la que se incluyen, no sólo sus propias composiciones, sino también su importantÃsimo trabajo como animador de la lÃrica cubana.
Y es que, en efecto, Lezama Lima se encuentra tras la aparición de casi todas las revistas de poesÃa que surgen en su paÃs durante esos años. Desde Verbum hasta OrÃgenes –en la que publicó los cinco primeros capÃtulos de la citada Paradiso- patrocinó toda iniciativa lÃrica de calidad habida en Cuba.
Hombre dotado de una portentosa cultura, admirador del platonismo y, sobre todo, de Góngora, su poesÃa presenta una coherencia y unidad que ni siquiera la Revolución castrista –con su literatura comprometida y de combate- pudo alterar.
Cultiva el cubano una poesÃa religiosa y trascendentalista. Como otro de sus modelos, San Juan de la Cruz, ve en la lÃrica un vehÃculo para descifrar y expresar inquietudes metafÃsicas, sobre todo a través de imágenes metafóricas y simbólicas. Es absolutamente significativa su frase ‘la imagen es la realidad del mundo invisible’.
En concordancia con ella –y con su modelo gongorino-, nos hallamos ante una poesÃa hermética, de difÃcil comprensión. Lezama es creador de un lenguaje propio, basado en una personal sintaxis, en el que las metáforas son imprescindibles y que revela una luz personal. Fruto de todo ello es una obra compleja, cargada de barroquismo y elementos simbólicos.

La Habana, ciudad natal de Lezama Lima
Buena muestra de su estilo son libros como Enemigo rumor o Muerte de Narciso, cuya lÃrica revela un poeta mayor, de los que son capaces de dotar a la poesÃa de un lenguaje absolutamente personal que –aún teniendo reminiscencias de algunos modelos- no se parece a nadie sino que es una absoluta novedad.
Y, en consecuencia, influye en grandes poetas coetáneos y posteriores, como Cintio Vitier, Virgilio Piñera u Octavio Smith. Incluso Julio Cortázar supo ver el hondo calado de la poesÃa y el lenguaje de Lezama Lima, que lo erigen en gran figura de la lÃrica hispanoamericana.
Podéis leer una antologÃa de sus versos aquÃ.
Fotos: Carta de Lezama Lima: Cubaprensa en Flickr | La Habana: Patxi64 en Flickr
Muy interesante en su sencillez este articulo de Lezama. Realmente he apreciado leerlo, y contemplar esa vista del malecon habanero a una aparente caida del sol.
acabo de terminar mi lectura de paradiso, y me he quedado sumamente impresionado cuan hondo cala el alma su prosa poetica, por ende, su poesia es la esencia de su amor, y digo es, porque autores como Lezama no mueren.
gracias por escribir sobre el.