Contra lo que suele pensarse, el cuento literario es un género más difícil que la novela. Ésta permite extenderse, divagar y, cuando va tomando una deriva que no nos convence, tenemos la opción de realizar un giro argumental que nos lleve por otros derroteros.
En cambio, el cuento, por su propia extensión breve, no nos permite esta posibilidad: aún a riesgo de que el resultado final no nos convenza, su argumento y rasgos esenciales deben estar pergeñados desde el principio. De ahí la enorme dificultad de escribir un cuento redondo.

Un ave carroñera
Y, a nuestro juicio, ‘La mascota de don Clemencio’ lo es. Don Clemencio, hombre mayor y enfermo, decide, por recomendación de su médico, hacerse con una mascota que le relaje y le haga compañía. Como siempre ha sido una persona poco convencional, no se plantea comprarse un perro o un gato, animales poco originales. Un día, un guajiro le vende un pichón de ave rapaz, un carroñero al que bautiza como ‘Testa roja’, a causa del color de las plumas de su cabeza.
El animal se crió dócil y obediente y jamás fue más allá del jardín de su amo. Su mayor vuelo lo realizaba hasta una rama del árbol que allí había. Comía su ración diaria de carne y no daba problemas en el barrio, donde era una institución.
Todo discurría con normalidad hasta que los vecinos comenzaron a notar malos olores que salían de casa del anciano, a quién, por otra parte, hacía días que nadie veía. Preocupados por él, los vecinos decidieron entrar en la vivienda. Allí descubrieron, horrorizados, que don Clemencio yacía muerto, en el suelo, y el carroñero había ido devorando partes de su cuerpo, detalle en el que no vamos a entrar por ser poco agradable.

Don Clemencio se sentaba en su jardín, acompañado de su mascota
Por tanto, nos encontramos ante un peculiar relato de terror. Y decimos peculiar porque no otro desenlace podría esperarse del hecho de tener tal animal en casa. Como dice Carlos, el estudiante universitario, ‘el animal simplemente obedece a su instinto’. Además, el autor combina lo terrorífico con un cierto humor negro, que se aprecia en las palabras finales de don Amariles, escopeta en mano: ‘Ni riesgos. Con mascotas así nadie podría vivir ni morir tranquilo’.
Por otra parte, el relato está perfectamente trazado y construido, con un lenguaje sencillo y un estilo que se apoya en frases breves y descripciones un tanto impresionistas. Por tener, tiene hasta moraleja: cuidado con las mascotas que compramos, pues el animal siempre acabará respondiendo a su instinto. En suma, es un excelente cuento.
Fotos: Ave carroñera: Ooom en Wikipedia | Jardín: Svenboatbuilder en Wikimedia

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5 Comentarios en “‘La mascota de don Clemencio’, de Rafael Aguirre”
Muy bueno este cuento “La mascota de Dn.Clemencio” y en general todo lo pubicado aquí. Felicitaciones por esta maravillosa página y gracias por esta posibilidad. Yo tambien escribo cuentos; tengo varios, algunos con trasfondo histórico de las regiones en que he vivido y que ansío publicar algún día en un libro, pero como no tengo medios pensaré que sólo sueño.
Hola Annemarie,
Pues medios para publicar ahora existen gracias a internet. Lo puedes hacer o bien a través de la web o en papel. te recomiendo la página de Bubok ( http://www.bubok.com/) asi te haces una idea de ello. Otra cosa, ¿tienes algún cuento publicado en algún blog, o un blog personal?
Saludos y cualquier cosa, estamos a tu disposición.
Este sitio es,de todos los que he visitado en google Perú,el que más me a gustado.Admiro profundamente al pueblo peruano;pero quiciera saber más sobre costumbres y fraces populares de dicho pueblo.Sé que existen diferencias obvias,entre los pueblos de América.Diferencias de fraces y costumbres,tan arraigadas que han perdurado y perdurarán en el tiempo.
Felicidades por este sitio tan genial, por mas vueltas que se da una por la red no se encuentra lo que aqui.
Gracias de nuevo
Muchas gracias por tus palabras Angela
Estamos a tu disposición para lo que necesites.
Saludos,