Los hombres de la Generación del 98 poseían un bagaje intelectual envidiable. Acertados o equivocados en sus planteamientos –eso es discutible-, se afanaron en buscar explicación, por una parte, a la existencia del hombre y, por otra, al ser de España. Pensadores contradictorios, como Unamuno, escépticos, como Baroja, un tanto cínicos –Valle-Inclán- o profundamente humanos –Antonio Machado-, su currículum literario es impresionante.

Pío Baroja y Nessi
Poetas, ensayistas, narradores o filólogos, su aportación a la historia literaria española alcanza unos niveles de cantidad y calidad pocas veces igualados y su obra resulta precursora de muchas cosas.
De todos ellos, uno de los que más escribió fue Pío Baroja y Nessi (San Sebastián, 1872-Madrid, 1956). Persona singular, de temperamento iracundo, aunque profundamente humano y repleto de ternura para con los más débiles, fue un pesimista existencial. Nunca tuvo fe en el hombre y, por ello, el mundo le resultaba absurdo, un sin sentido, circunstancia a la que colaboraba su escepticismo religioso. Políticamente, evolucionó desde posturas anarquistas de juventud hasta la defensa de ‘una dictadura inteligente’.
Baroja es el novelista por antonomasia de la Generación del 98. Casi todos ellos escribieron narraciones, pero ninguna igualó en cantidad y calidad al guipuzcoano. Agrupó la mayoría de sus obras en trilogías –‘El mar’, ‘La raza’, ‘Tierra vasca’, etc- pero también es autor de las ‘Memorias de un hombre de acción’, veintidós novelas cuyo protagonista es Eugenio de Aviraneta, conspirador político y antepasado suyo, inconformista y aventurero. Precisamente estos personajes son sus favoritos, quizá por contraste con su vida inactiva.
Una de sus trilogías más importantes es ‘La lucha por la vida’, constituida por ‘La busca’ –ya reseñada en otro artículo-, ‘Mala hierba’ y ‘Aurora roja’.
En ella se nos presentan las andanzas de un muchacho, Manuel, abúlico y con cierta tendencia a la vida fácil, por el Madrid de principios de siglo XX, el cual es –a ojos del autor- un poblachón en el que conviven la aristocracia, la burguesía y las clases medias, con una verdadera tropa de desarrapados, mendigos y delincuentes.

San Sebastián, ciudad natal de Baroja
En ‘La busca’, asistíamos a la llegada de Manuel a Madrid, a la muerte de su madre y a sus primeros pasos en el mundo de los bajos fondos y la miseria. Su continuación, ‘Mala hierba’ (publicada en 1904) encaja como anillo al dedo con la anterior, de la que es continuación. Manuel se ha decidido a trabajar, abandonando la mala vida. Primero sirve de modelo a un escultor, lo que le permite conocer la bohemia madrileña. Pero pronto sustituye este trabajo por el de ayudante de un fotógrafo, un vividor que vive de su novia.
Un día, Mingote, timador de poca monta, propone a Manuel participar en uno de sus ‘trabajos’: debe hacerse pasar por hijo natural de una baronesa venida a menos para engañar a su amante, don Alonso, obligándole a financiar la educación del muchacho y consiguiendo así dinero.
Si en la primera novela de la trilogía, Baroja nos presentaba el submundo de la mendicidad y la miseria, en ‘Mala hierba’ ha dado un paso más. El panorama social que nos muestra aquí es el de la delincuencia pura y dura. Manuel ha pasado a desenvolverse en un mundo de busconas, timadores y ladrones, bajando un peldaño más en su degradación. Y Baroja se esfuerza en diferenciar con claridad a unos de otros. Para él, los primeros poseen mayor dignidad en su pobreza que los que, aunque bien vestidos, viven de engañar al prójimo.

Una portada de 'Mala hierba'
Así, la obra resulta una suerte de novela picaresca moderna –en realidad, toda la trilogía lo es-, cuyo protagonista va dando tumbos de unos ‘jefes’ a otros, cometiendo pequeños delitos y hundiéndose en su propia degradación. Todo ello en un mundo de pillos que no difiere mucho del de Lázaro de Tormes. Aunque existe una diferencia relevante: al pícaro nunca le ha interesado trabajar, mientras que Manuel, en algunos momentos de voluntad, se propone hacerlo y llevar una vida normal. No obstante, por mucho que se lo propone, siempre termina en el mismo punto: volviendo a la marginalidad y, cada vez, un escalón por debajo.
En este sentido, es imprescindible hacer referencia al carácter de Manuel. Decíamos anteriormente que los personajes favoritos de Baroja son los inconformistas, los hombres de acción. No obstante, la rebeldía de estos personajes puede derivar en la mencionada acción –como en el caso de Aviraneta- o bien en otro de los tipos predilectos de Baroja: el abúlico.
Y este es el caso de Manuel. El muchacho ambiciona prosperar y, por momentos, se centra en el trabajo honrado, pero cae pronto en la apatía, en la abulia, dejándose llevar de nuevo al arrollo.

El filósofo Arthur Schopenhauer
Este interés por los temperamentos abúlicos de Baroja se explica por sus lecturas del filósofo alemán Arthur Schopenhauer (Danzig, 1788-1860), para quién la voluntad no es otra cosa que ‘un ciego afán, un vano intento, carente por completo de fundamento y motivos’. Bajo la influencia de éste, Baroja buceará a lo largo de toda su obra –recuérdese, por ejemplo, el Andrés de ‘El árbol de la ciencia’- en estos personajes que, aunque se proponen el esfuerzo, terminan abandonándose a la falta de fuerza de voluntad y a la apatía.
Por otra parte, la obra presenta un excelente mosaico de los bajos fondos madrileños. Con un estilo descarnado y en cierto modo tremendista, Baroja nos muestra ese submundo de bohemios y delincuentes, aunque también hay lugar para descripciones de un excelente lirismo.
El estilo del vasco, de frases cortas, párrafos breves y pinceladas expresionistas, proporciona al relato viveza y amenidad. Es una prosa nerviosa, vivísima, muy personal, que permite leer la obra con gran facilidad, aunque su contenido resulte duro, en tanto que muestra la sociedad marginada y su ausencia de salidas. Pero la literatura no tiene por qué ser siempre espejo de la belleza, también debe remover conciencias.
Fotos: Pío Baroja: Claudio Elías en Wikipedia | San Sebastián: Generalpoteito en Wikipedia | Portada de ‘Mala hierba’: tomada de Videoseducativos | Schopenhauer: Agostino64 en Wikipedia

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
Supongo que en el sexto párrafo quiere decir “arroyo”.