Tradicionalmente, se ha considerado a la literatura del siglo XVIII inferior en cuanto a calidad respecto a otras épocas. Se la acusaba de ser poco imaginativa, excesivamente racionalista y afectada de un afán didáctico que disminuía su belleza y creatividad. Y, a causa de todo ello, sólo se salvaba de ese periodo el ensayo.

Retrato de Meléndez Valdés
No obstante, en los últimos años, esta teoría ha ido dejando paso a una revalorización que la ha situado en su justo lugar. Sin dejar de reconocer que, en muchos casos, esa intención didáctica reduce su belleza literaria, se aprecian en ella calidades que antes se infravaloraban, especialmente en lo que se refiere a la lírica.
Dentro de ella, pueden distinguirse a lo largo del siglo tres etapas: una primera que podríamos calificar de posbarroca, en la que se siguen las líneas de aquel periodo aunque con una calidad mucho menor; una segunda calificada como rococó, en la que se inscriben algunos poetas muy estimables; y una tercera neoclásica con ribetes prerrománticos que ya anuncia lo venidero.
Dentro de la segunda, conceptuada como rococó, se inscribe, entre otros, Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, Badajoz, 1754-1817), cuya obra se vio durante mucho tiempo relegada debido a su condición de afrancesado, es decir, de colaborador con el invasor durante la Guerra de la Independencia. Profesor y jurista, Meléndez creyó –al igual que Moratín, Olavide y otros muchos- que los ejércitos napoleónicos traerían a España el progreso de la Ilustración y, por ello, se puso al servicio del Rey José I. Lo pagaría con el exilio.
Sea como fuere, aquí lo que nos interesa es su poesía. Tras unos inicios de tanteo, ésta se incluye plenamente en la corriente rococó. Se trata de una lírica clasicista y sencilla. Unas veces, utiliza la ficción pastoril –es decir, situar a los personajes, trasfigurados en pastores, en un ambiente bucólico tomado del locus amoenus latino- y sus formas son despreocupadas y galantes, con contenidos amorosos o de sencilla exaltación del goce de vivir a través de banquetes, bailes y otras actividades. Otras, se trata de una poesía del detalle, de lo intrascendente y trivial, como el canto a pequeños objetos.

Ribera del Fresno, aldea donde nació Meléndez Valdés
Más tarde, influido por los tiempos, cultivará una poesía de corte neoclásico, en la que estos temas livianos ceden paso a preocupaciones morales y políticas y, en consecuencia, los tonos se hacen más graves.
En suma, fue Meléndez un muy estimable poeta al que debe situarse en su época, dentro de la cual resulta una de sus más altas cimas líricas.
Podéis leer una antología de sus versos aquí.
Para saber más sobre la vida y la obra de Meléndez, tenéis este enlace.
Para saber más sobre la Ilustración, tenéis este completo artículo.
Fotos: Retrato de Meléndez Valdés: Dvdbramhall en Flickr | Ribera del Fresno: Luijes en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.