El movimiento romántico supuso para la poesía una verdadera revolución, al combinar metros y estrofas diferentes e incluso crear otras nuevas, así como introducir en ella temas hasta entonces inexistentes. Pero también –sobre todo en sus años finales- degeneró en sus formas, dando lugar a una lírica ripiosa y demasiado retumbante.

Busto en honor a Rosalía de Castro
Por ello, era necesaria la llegada de algún poeta de altura que asimilase aquellos avances, asentándolos y eliminando los excesos. Y este papel correspondió, en las letras hispanas, a Gustavo Adolfo Bécquer y a Rosalía de Castro, la cual, además, propició con su obra el renacer –llamado ‘Rexurdimento’- de la literatura en gallego. Ahí reside, además de en su extraordinaria creación, la verdadera importancia de esta figura.
Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 1837-1885) fue una mujer luchadora. Hija de madre soltera, con el estigma que ello suponía en la época, tuvo siempre una salud enfermiza y, probablemente, si no se hubiese casado con Manuel Martínez Murguía, erudito de las letras, sus poemas hubiesen quedado inéditos, pues fue éste quién la animó a publicarlos.
Su obra no es muy abundante. Junto a algunos relatos breves, cinco libros de poemas: el inicial La flor, todavía romántico, A mi madre, puro sentimiento, Cantares gallegos, Follas novas, de una cierta denuncia social, y En las orillas del Sar, que vuelve a lo íntimo. Dos rasgos esenciales presiden todos ellos: de una parte, la desnudez expresiva, ajena a toda retórica, que recupera la esencia de la palabra y otorga al ritmo y la musicalidad el protagonismo lírico; y de otra, la expresión de la intimidad dolorida y nostálgica, en un ejercicio de sinceridad.
Todo ello se aprecia en Cantares gallegos, aparecido por vez primera en 1863. Constituido por treinta y seis poemas de temática variada –la amorosa, con la figura típica del dialogo entre el galán y la niña, la costumbrista e incluso la social-, se trata de una exaltación de su tierra gallega, de sus gentes, sus paisajes y sus hábitos de vida.

Casa-Museo Rosalía de Castro en Padrón (La Coruña)
A ello corresponde una forma presidida por la sencillez, con un lenguaje ajeno a toda retórica, estrofas de tipo popular y que, como decíamos, probablemente, alberga su verdadero encanto en la musicalidad y el ritmo, que consigue mediante el juego de silabas átonas y tónicas.
Todo ello constituye una obra encantadora, de sencilla y popular belleza y que, como ocurriera en las composiciones de Bécquer, llega al lector con absoluta facilidad, despertando su ternura.
Podéis leer la obra aquí.
Fotos: Busto a Rosalía: Xornalcerto en Flickr | Casa-Museo: Emilialloves en Flickr

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