La coquetería femenina es un hecho harto demostrado. Aunque nos arriesguemos a que nos tachen de machistas, no creemos estar faltando a la verdad si decimos que las mujeres -y también algunos hombres, bien es cierto- son capaces de padecer dolores, de no ver más allá de un metro, o de no poder respirar con tal de llevar unos zapatos o un vestido bonitos o de no afear su cara con unas gafas que no les gustan.

La muchacha encendía el alumbrado público
Hablamos de este tema porque precisamente eso es lo que le sucede a la protagonista de nuestro relato: no trata de corregir sus problemas de visión con unas gafas y, por ello, se ve abocada a una situación hilarante.
‘La farolera’ está escrito por Diego M. Ferrero (Rafaela, Santa Fé, Argentina, 1971), un autor que, pese a ser relativamente joven, ya ha recibido varios galardones literarios, tanto por obras narrativas como dramáticas.
Este relato cuenta la historia de una joven muchacha que, pese a su pertinaz astigmatismo, se negaba a usar lentes de contacto para ver mejor, pues, a su modo de ver, afeaban su rostro. Un día, al pasar delante de un cuartel, vio un hermoso soldado del cual cayó rendidamente enamorada.
Como parecía que el apuesto militar también la miraba con buenos ojos, tomó la determinación de –sin encomendarse a nadie- correr a sus brazos, sorteando a todos los uniformados de guardia que allí había. Pero, cuando consiguió contactar con sus aguerridos brazos, se llevó una mayúscula sorpresa que el lector tendrá que averiguar leyendo la breve narración. Tan sólo le diremos que, desde aquel día, decidió usar gafas, pero ya era tarde, pues su tabique nasal –que sirve para sujetarlas- había desaparecido.

En un cuartel descubrió la farolera a su amado
Nos encontramos ante un excelente relato, cargado de sentido del humor –su mismo argumento es un tanto disparatado- y muy bien escrito. Tan sólo, a nuestro juicio, existe un ‘pero’ que ponerle: a modo de juego, el autor se introduce en la narración, insertando un supuesto diálogo suyo con un lector que lo invita a cenar y que se alterna con el suceso de la farolera.
Para nuestro gusto, ese diálogo sobra. El relato principal, el de la muchacha, es suficientemente bueno como para no necesitar aditamentos que, además, nada tienen que ver con el cuento y están situados allí por afán de juego literario, para hacer un guiño a sus lectores. Si hubiese situado las dos anécdotas por separado, en dos relatos distintos, ambas serían interesantes, pero no nos parece oportuna su artificial combinación.
Fotos: Faroles: Hehkuviini en Wikipedia | Cuartel: Asterion en Wikipedia

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1 Comentario en “‘La farolera’, de Diego M. Ferrero”
m encantaria leerlo
la pequeña sintesis q muestran sta padrisima por q realmnt djan al lector cn l interes d sabr q sucdera cn la farolera