Los Estados Unidos son una nación muy joven y, por ello, el nacimiento de su filosofía es reciente. Hace apenas un siglo que las primeras corrientes de pensamiento autóctonas empezaron a manifestarse con la aparición de Ralph Waldo Emerson, gran patriarca de las mismas.
Se trataba de un movimiento de carácter idealista que fue bautizado con el nombre de Trascendentalismo. Propugnaba la investigación de la realidad a través de la intuición espiritual y mostraba un fuerte componente puritano y, en consecuencia, moralista. Realmente, podría decirse que se trata más de una actitud ante la vida que de una teoría filosófica.
Uno de los principales seguidores de Emerson fue Henry David Thoreau (Concord, Massachussets, 1817-1862), un personaje indudablemente peculiar. Trabajó como maestro, fabricante de lápices y jardinero, entre otras profesiones, pero su carácter no se adaptaba especialmente bien a la vida social –de hecho, vivió dos años en una cabaña en pleno bosque para estar más cerca de la naturaleza y defendía que sólo el silencio merecía ser escuchado-.
Este singular temperamento es muy importante para comprender su filosofía. Partiendo de las tesis del Trascendentalismo de Emerson, fue construyendo un pensamiento opuesto al progreso que propugnaba el retorno a la vida natural y que el hombre se contentara sólo con lo indispensable. La supresión de la ley, la honestidad y un moralismo un tanto intolerante completaban sus tesis.
Uno de los rasgos más destacados de su teoría era el derecho a la objeción de conciencia, defendida en La desobediencia civil, ensayo publicado en 1849 como justificación de su negativa a pagar impuestos al fisco norteamericano.
En 1846, Thoreau se negó a ello alegando que no quería colaborar con un estado que mantenía la esclavitud y se hallaba en medio de una guerra injusta contra México. Como explicación a su actitud, aparece este ensayo en el que acusa a la sociedad de su país de haberse dejado llevar por el materialismo y haberse olvidado de reclamar sus libertades. Todo esto habría desembocado en un estado opresor que reprime precisamente a aquéllos a quién tiene la obligación de servir. Frente a ello, propugna la libertad individual, rechazando el poder y la autoridad de los gobiernos y de las mayorías que los eligen.
Como puede suponerse, la repercusión de esta obra fue enorme. Incluso Ghandi se apoyó en sus tesis para construir su movimiento de resistencia pasiva y pacífica contra el Imperio británico.
Podéis leer la obra aquí.
Fotos: Thoreau: Allienato en Flickr | Cabaña de Thoreau: Herzogbr en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.