En los albores del siglo XX y en aquel ‘poblachón’ que era Madrid -en palabras de Baroja-, coincidieron un grupo de escritores cuya devoción por la Literatura sólo era superada por la que sentÃan por el alcohol y las mujeres. Este nutrido grupo, pendenciero, borracho y amigo de polémicas fue bautizado como ‘la Santa Bohemia’.
A él pertenecÃan personajes como Valle Inclán, Eduardo Zamacois, Ernesto Bark, Manuel Paso o Alejandro Sawa –el Max Estrella de ‘Luces de bohemia’- entre otros. Pero uno de los más señalados, quizá por edad aunque también por vocación, era JoaquÃn Dicenta.

Calatayud, ciudad natal de Dicenta
Dicenta (Calatayud, 1862-1917), periodista, dramaturgo y narrador era, en palabras del propio Zamacois, gran biógrafo de todos ellos, ‘vanidoso, informal, ilógico, esquivo y cordial’. Las anécdotas que pueden contarse sobre él son innumerables. Baste señalar para hacernos una idea tan sólo dos.
Con motivo del estreno de una de sus obras, llegó al teatro sangrando, habÃa mantenido una pelea y alguien le habÃa propinado dos bastonazos en la cabeza. En otra ocasión, durante una juerga nocturna, cortó a Valle Inclán su preciada melena y éste hubo de afeitarse el cráneo y esperar a que volviese a crecerle el pelo. En fin, según el biógrafo citado, en su vida hubo puñaladas, un rapto y un suicidio.
No obstante, Dicenta fue un excelente escritor. Dirigió el más importante periódico republicano de su época, el diario ‘El paÃs’, y una revista literaria de extraordinaria calidad e importancia, ‘Germinal’.
Su obra se caracteriza por su hondo contenido social. Con evidentes tintes naturalistas, presenta la mÃsera situación del obrero en unos momentos en que la reciente Revolución Industrial no habÃa aún sido debidamente regulada en el aspecto laboral. Su obra más popular y destacada en este sentido es ‘Juan José’, cuyo estreno fue un clamoroso éxito y le sacó de sus continuos apuros económicos. Se trata de un melodrama de celos, pero su fuerte contenido social –se desarrolla en una taberna frecuentada por albañiles- la convirtió en un icono para el obrerismo internacional.

Madrid, a fines del siglo XIX, era, según Baroja, un 'poblachón'
Entre sus narraciones breves se encuentra ‘La desdicha de Juan’, un cuento en que, a través del humor, la ironÃa y el sarcasmo, denuncia la situación del proletariado. Juan es un mÃsero obrero, viudo y con dos hijos pequeños. Un buen dÃa, enloquece, creyéndose Dios. Es encerrado en un manicomio hasta que llega al centro un joven doctor que consigue curarlo. Pero cuando Juan se da cuenta de que en su locura era feliz y, al retornar a la razón, ha de hacer frente a su mÃsera vida, trata de asesinar al médico.
Se trata de un breve relato de una calidad excelente. Muy bien escrito, condensado como son los buenos cuentos literarios y –como decÃamos- con un manejo excelente de la ironÃa.
Fotos: Calatayud: Luidger en Wikipedia | Madrid: Esetena en Wikimedia
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