
La casa, uno de los grandes poemas de Bukowski
Muchos escritores, poetas y narradores pueden coincidir en ideas y formas de expresar su conexión vital con intervalos de tiempo. El existencialismo fue postulado por Jean Paul Sartre en ‘La Náusea’ y luego desarrollado en ‘El Ser y la Nada’. Esta propuesta filosófica pasó a varios géneros de arte como teatro, cine y poesía, y aquí tenemos el poema ‘La casa’ del genial Charles Bukowski, un poema existencial y un texto artístico que prueba que este poeta norteamericano tenía el registro filosófico aparte de su conocido estilo contestatario.
En este poema hay descripción del proceso de construcción de una casa, cercana a la del yo poético. La labor de los albañiles parece interminable y se siente que la casa no quiere ser construida. El inmueble va a existir donde antes no había nada y traerá la vida de otras personas que ingresarán al escenario cotidiano del yo que contempla la edificación. Una consecuencia será la pérdida del paisaje que tapará este edificio, como las colinas moradas que el yo poético aún puede divisar. Ante el cambio, la reacción es la extrañeza y la percepción de la contingencia.
Contemplando la nueva existencia
Donde antes no había nada comienza a bullir la vida, un paso más adelante que la existencia. En la construcción los hombres y los gatos del vecindario prefiguran la vida de la familia que vendrá a instalarse en la nueva casa. El desfile de martillos, obreros, el ruido del trabajo es como un ritual propiciatorio de vida, la cual está en acto en los trabajadores y en potencia para la familia que vendrá en el futuro próximo. El cambio es inminente, va a ocurrir irreversiblemente, en este estado de cosas la contemplación solo se suspende cuando el yo poético va a la tienda por cigarrillos y cerveza.
La existencia implica separación, una cierta distancia entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido, mientras la vida supone compartir una frecuencia, pues se abre la posibilidad a la empatía, a la comunicación efectiva. Se plantea el absurdo ante un fenómeno que se instala a la fuerza, al menos para el yo poético que no siente la necesidad del edificio, sin embargo, reconoce que es el cambio del estado cotidiano de las cosas. El yo siente la vida nueva acercándose como si ya estuviesen viviendo en cuartos sin persianas ni acabados.
La existencia de la nueva casa en el vecindario del yo poético está en proceso, tanto como la vida que traerá con sus habitantes, seres que entrarán a la esfera de la cotidianeidad del yo contemplador. Mientras la actividad de los obreros prefigura a la de los futuros vecinos, el sentimiento es de extrañeza por lo que parece impuesto, pues habrá contingencias como la pérdida del paisaje natural con el edificio, una vez que esté terminado.
Podéis leer la obra aquí

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.