Algunos escritores tienen la dudosa suerte de ser más populares tras morir. En torno a ellos y a su obra se tejen un cúmulo de leyendas, más o menos reales, que los convierten en verdaderos mitos. Incluso se toma su narrativa como si de ciencia se tratase y se construye toda una cosmovisión perfectamente estructurada.
Si bien esto sucede con autores de todos los géneros, se da especialmente con aquéllos que se dedicaron a la novela de terror o de ciencia-ficción que, en buena lógica, se prestan mucho mejor a todo tipo de elucubraciones. Le sucede, por ejemplo, a la narrativa de Edgar Allan Poe pero existen otros muchos casos.
Seguramente el más destacado entre ellos es el de Lovecraft, quién no pasó de ser medianamente conocido en vida pero, tras su muerte, algunos de sus seguidores crearon en torno a él y a su obra toda una mitología –casi nos atreveríamos a decir una religión- digna de seguir como si de un iluminado se tratase.
De hecho, durante años, se vivió una auténtica ‘guerra civil’ entre ellos, pues unos consideraban su mundo fantástico y onírico como un universo extraterrestre perfectamente organizado mientras que otros se inclinaban por las propias ideas de Lovecraft, quién siempre defendió que su extraordinaria creación era muestra de un mundo desorganizado y sin plan preconcebido.
Probablemente, Howard Phillips Lovecraft (Providence, 1890-1937) no aspiraba a nada de eso. Se conformaría con ser uno de los grandes innovadores de la literatura de terror y de ciencia-ficción, al fusionar ambos géneros y crear lo que se ha denominado “terror cósmico materialista”, plasmado en relatos que provocan el miedo partiendo, no de los elementos habituales, sino de la existencia de poderosas criaturas extraterrestres que se hallarían entre nosotros.
Ya desde niño, el escritor mostraba una extraña tendencia al ensimismamiento y a prestar atención a cosas que para los demás pasarían desapercibidas. No en balde era un superdotado que a los dos años recitaba poesía y a los quince escribía para un periódico local relatos de ficción mientras vivía encerrado en casa como un ermitaño.
Sin duda, era un carácter singular que, además, arrastró siempre problemas de tipo nervioso y de salud en general. Su familia había sido rica pero, tras la muerte de su abuelo, había quedado en situación un tanto apurada y él se vio obligado a ganarse la vida con su trabajo literario. Por ello, desarrolló una actividad febril que también contribuiría a minar aquélla.
Quizá fueran sus problemas mentales los que le permitieron crear una de las más amplias y mejores mitologías fantásticas que ha visto la historia de la literatura: los Mitos de Cthulhu. Murió en 1937.
Podéis leer una biografía de Lovecraft aquí.
Fuente: H. P. Lovecraft.es
Fotos: Lovecraft y esposa: Jdelrío en Wikimedia | Casa de Lovecraft: California Cthulhu en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
esta bien chido la fotografia pero no entiendo como la icieron me quisieran decir paraaser una y poder lasir adelante como todos y ser alguien importante el la vida como ellos para que todos se acuerden de mi como me acuerdo de ellos y los bengo aber cuando puedo ojala y se puedan acordar de mi como yo de ellos eso es todo adios
Su blog es muy útil. Muchas gracias por proporcionar un montón de contenido útil. Tengo guardado su sitio blog y sin duda volvere. Una vez más, agradezco todo su trabajo.