Puede decirse sin miedo a equivocarse que la irrupción de Lope de Vega en el, por otra parte, escueto panorama dramático español de su época supuso la aparición y consolidación de un teatro nacional de extraordinaria calidad. El Fénix creó toda una dramaturgia a la que bautizó como Comedia Nueva y sentó cátedra hasta el punto de dar lugar a toda una escuela.

Una edición de las obras de Guillén de Castro
Uno de sus principales seguidores fue Guillén de Castro (Valencia, 1569-1631), formado en la Academia de los Nocturnos y que sería, a su vez, máximo representante de la llamada Escuela Valenciana y gran admirador de Lope. No obstante, Guillén ya tenía obra publicada cuando conoció al maestro y, por ello, su teatro presenta ciertas peculiaridades respecto al de éste.
Ello no significa que no se le pueda considerar discípulo de Lope. Sí lo es, lo que ocurre es que –como sucederá más tarde con otros autores, como Tirso de Molina o Mira de Amescua- posee una personalidad y un talento propios.
Compuso Guillén unas treinta y cinco obras teatrales, entre las que la crítica destaca Las mocedades del Cid, en la que, con un trasfondo a medio camino entre la historia y la leyenda, muestra la gestación del héroe desde su adolescencia hasta conformarse como gran batallador. Pero posee también otras obras muy estimables.
Entre ellas, merece citarse El amor constante, escrita entre 1596 y 1599 y que todavía refleja la influencia de autores anteriores, como Cristóbal de Virués. Se trata de una comedia cortesana en la que se expone el derecho a rebelarse contra la tiranía. Nísida está enamorada de Celauro pero, a su vez, el despótico Rey la desea y, para lograr su capricho, comete varios crímenes, Finalmente, Leónides, hijo de Nísida, vengará a los infelices que han perecido, asesinando al Rey.

Torres del Quart en Valencia, ciudad natal de Castro
La obra plantea un tema de absoluta modernidad: el derecho a rebelarse contra la opresión y la tiranía -recurriendo incluso al magnicidio- parece más propio de un drama próximo en el tiempo. Y, en ella, resalta, como en otras obras de Castro, la personalidad de la heroína Nísida. Se trata de un poderoso carácter femenino: sustentada por la propia conciencia de su virtud y espoleada por el amor que siente, es capaz de afrontar la muerte con valentía con tal de no rendirse al capricho real. Sin duda, el valenciano supo penetrar en la psicología femenina.
En suma, Guillén era un extraordinario autor teatral que, de no haber existido la ingente figura de Lope de Vega, con toda seguridad ocuparía un lugar más relevante en la historia de la literatura española. Sin duda, es un ilustre discípulo.
Podéis leer la obra aquí.
Fotos: Edición de obras de Castro: Escarlati en Wikipedia | Torres del Quart: Alejandro Blanco en Flickr

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