El periodo romántico en la península itálica fue una etapa de fervor patriótico y revolucionario. En aquellos años se estaba iniciando la unificación del país y todos los intelectuales anhelaban contribuir a ella aportando su pluma –algunos incluso su espada-. Por ello, el arte de esa época trataba, invariablemente, de exaltar los ánimos contra el invasor austriaco con objeto de sublevar al pueblo. Baste citar como ejemplo, las óperas de Verdi.

Imagen caricaturizada de Leopardi
En buena lógica, la literatura no fue una excepción. Desde Ugo Fóscolo hasta Vincenzo Gioberti, pasando por Alessandro Manzoni o Cesare Balbo, todos contribuyeron al ideario patriótico y a exaltar la unificación. La lucha había comenzado y en ella participarían todos. Por ello, un poeta que –dentro de lo posible- se mantuviera encastillado en su intimidad tenía que ser una rareza.
Éste es el caso de Giacomo Leopardi (Recanati, 1798-1837). Claro que a ello contribuyó no poco su infancia, aislada en un pequeño pueblo y presidida por una autoridad materna rígida, y su delicada salud, que provenía de una enfermedad ósea de nacimiento.
Leopardi poseía una amplísima cultura, fruto de su esmerada educación y de su aislamiento, que encontraba compañía en los libros. A causa de ello, fue un poeta precoz, que publica su primera composición a los dieciocho años. Se trata de un título harto significativo del pesimismo y la melancolía que le acompañó toda su vida: Cercanía de la muerte. En ella se aprecia que el poeta se encuentra aún en una fase de aprendizaje, pues es patente la influencia de Dante y Alfieri.
Pero la gran obra de Leopardi son los Cantos, un conjunto de composiciones en las que domina abrumadoramente la tristeza y el pesimismo citado. Se diría que el poeta necesita aferrarse a la melancolía y al dolor como si fueran componentes esenciales de su personalidad. La clave quizá se halle en una carta escrita a su padre en 1819 en la que dice preferir la infelicidad frente a la mediocridad y el sufrimiento frente al tedio.

Recanati, aldea donde nació Giacomo Leopardi
Así, con alguna concesión a los sentimientos patrióticos en boga, como el Canto I, titulado A Italia y en el que exalta el glorioso pasado de su tierra, todo el libro se halla presidido por la intimidad dolorida del poeta: la fragilidad de la vida, la nostalgia de la juventud, las ilusiones perdidas o la felicidad como vaga ilusión y la certeza del dolor, todo ello se encuentra en los Cantos.
Su estilo es conciso y en él adquiere relevancia el uso de la metáfora, basada en la asociación de imágenes dispares. A pesar de su formación neoclásica, contribuye a que la literatura italiana se desprenda de su academicismo y se incorpore a las pautas europeas. Alguien –indudablemente, con exageración- lo ha calificado como el mejor poeta de su país después de Petrarca. Pero es indiscutible que nos encontramos ante un gran poeta.
Podeis leer una antología de sus poemas aquí
Fotos: Caricatura de Leopardi: Philosofia en Flickr | Recanati: Stella4866 en Flickr

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