Si uno de los rasgos más relevantes del Romanticismo fue la rebeldía ante el mundo, pocas mujeres pueden personificar mejor su espíritu que la escritora francesa Amandine Aurora Lucile Dupin, más conocida por su pseudónimo literario: George Sand (París, 1804-1876).
Y es que, si hubo otras autoras contemporáneas que llevaron una vida libre e independiente – Gertrudis Gómez de Avellaneda es buena muestra de ello- ninguna llegó a los extremos de la francesa, que escandalizaba a la sociedad parisina vestida de hombre y fumando puros al tiempo que acumulaba amantes.
Hija de un oficial del ejército, se crió en Nohant con su abuela paterna. A los dieciocho años, se casó con el barón Casimir Dudevant con quién tuvo dos hijos. Pero, como ella misma dijo: “A los diecinueve años, libre de inquietudes y de verdaderas penas, casada con un hombre excelente, madre de un hermoso niño, rodeada de todo cuanto pudiera halagar mis deseos, me aburría extraordinariamente”.
Impulsada por esta mentalidad, abandona a su marido y se traslada a París, donde pronto contacta con el círculo de intelectuales de Balzac, Flaubert y el músico Franz Liszt. Vive con el escritor Jules Sandeau, de quién toma el apellido para su pseudónimo. Más tarde vendría el poeta Alfred de Musset, con quién vive una tortuosa estancia en Venecia y que le dedicaría sus Confesiones de un hijo del siglo.
Pero más importante sería Chopin, junto al que estaría diez años y con el que pasaría, debido a la enfermedad del pianista, una larga estancia en el pueblo mallorquín de Valldemosa.
Y, tras la muerte de éste, el grabador Alexander Manceau, en quién halló una inversión de papeles, ya que, si hasta entonces ella había cuidado a sus amantes, ahora sería él quién la cuidase pese a ser trece años más joven. Pero también moriría, víctima de la tuberculosis.
Entretanto, escribía novelas con una pasmosa facilidad –Indiana, Valentina, La pequeña Fadette- y, cuando estalla la Revolución de 1848, se suma a ella con artículos subversivos en el Boletín de la República. Cuando las cosas se calman, regresa a su posesión de Nohant. Ya saldría poco de ella. Se dedicaba a cuidar a sus nietos, a escribir y a proteger a jóvenes escritores.
Como ella misma reconoce, Sand no era una mujer atractiva. Por ello, debemos concluir que poseía un magnetismo especial, una poderosa personalidad e inteligencia, ya que, de otro modo, no se explica su éxito con los hombres. Por otra parte, tampoco se comprende bien el olvido en que ha caído una escritora que alcanzó gran éxito durante su vida.
Fuente: Espacio latino Uruguay.
Fotos: George Sand: Fleurette en Wikimedia | Valldemosa: Cvander en Flickr.

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
DESCENDIENTE DE ESTA ESCRITORA….SU VIDA COINCIDE CON LA MIA EN ALGUNOS ASPECTOS DE MI VIDA…
SIN OSTENTAR COMPARACION ALGUNA,
….LA FACILIDAD DE ESCRIBIR CON BASTANTE CLARIDES Y RAPIDES EPISODIOS DE FANTASIA Y POEMAS. RELACIONADO CON EL AMOR AFECTO Y CARIÑO.
ESPERANDO QUE NO SEA OLVIDADA NI GUARDADA EN EL BAUL DE LOS RECUERDOS…..
SALUDA CORDIALMENTE SU……TATATARA NIETO..
ATTE.
HUGO DUPIN M.
SANTIAGO DE CHILE