Una de las críticas más repetidas –y casi siempre justificadas- que se hace a los intelectuales es que se limitan a exponer principios teóricos, muchas veces irrealizables, pero nunca pasan a la acción, es decir, a llevar a la práctica sus tesis.
Desde luego, este reproche no es aplicable al poeta italiano Gabrielle D’Annunzio (Pescara, 1863-1938). Hijo de un terrateniente, tras pasar por la Universidad de La Sapienza de Roma en la que se inicia su actividad literaria, se casó con tan sólo veinte años con Maria Hardouin di Gallese. Tendrían tres hijos, pero el matrimonio se rompió en 1891. Poco después, inicio una tempestuosa relación de quince años con la actriz Eleonora Duse.
Muy pronto se adhirió al Decadentismo, versión europea del Modernismo hispanoamericano que tan bien ejemplifican personajes como Oscar Wilde, Paul Verlaine o Huysmans.
Pero no era D’Annunzio precisamente un hombre abúlico. En 1897 fue elegido Diputado. No obstante, su vida disipada lo obligo a dimitir y a emigrar a Francia, huyendo de sus acreedores.
Con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial, tomó partido por los aliados, apoyando que Italia entrase en el conflicto de su lado e inmediatamente se alisto como voluntario en la Aviación. Seria un héroe de guerra y perdería un ojo en una de sus acciones. Su misión más audaz fue conseguir que nueve aviones llegasen hasta Viena para lanzar propaganda.
Tras finalizar la contienda, la Conferencia de París despojó a Italia de la ciudad de Fiume –actual Rijeka- y el escritor, imbuido de ideas nacionalistas, liderando un ejército de mil ‘legionarios’, se apoderó de la ciudad, expulsando de ella a las tropas aliadas que la ocupaban.
Tras fracasar en el intento de que Italia se la anexionara de nuevo, declaró el Estado Libre de Fiume, donde aplicaría una suerte de régimen fascista. Ni corto ni perezoso, trató de crear un organismo paralelo a la Sociedad de Naciones y declaró la guerra a Italia. Tras un fuerte bombardeo de la ciudad, hubo de rendirse en 1920.
La derrota apartó definitivamente a D’Annunzio de la actividad publica. Se refugió en su casa del lago de Garda para dedicarse exclusivamente a escribir y, aunque pronto llegaría Mussolini al poder en Italia, nunca ocupó cargo público alguno. Nombrado Académico de la Lengua en 1937, murió repentinamente al año siguiente.
Pese a su extraordinaria actividad, D’Annunzio fue un excepcional escritor que condujo al Decadentismo por los caminos de la más elevada estética, con una absoluta originalidad.
Fotos: D’Annunzio: Mu en Wikimedia | Casa natal: Raboe001 en Wikimedia
Fuente: Biografías y vidas.

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
muy chebre cada pedazo me encanta debe ser muy astuto para crearlo