Literatura y bohemia van frecuentemente juntas. Son innumerables los casos de escritores de todas las épocas y lugares cuya vida no es precisamente ejemplar: alcohol, mujeres, pendencias, son eslabones de sus biografías. Pero, en ciertos personajes, estas conductas fueron llevadas al extremo, hasta la delincuencia misma.
Este es el caso del poeta medieval francés François Villon (París, 1432-1463). Nacido en el Barrio Latino de la capital gala, donde se hallaban las escuelas pero también los burdeles y tabernas, se desconoce el nombre de su padre, aunque se cree que era Guillaume Villon, canónigo de Sait Benoit-le-Bétourné, a juzgar por como nuestro hombre habla de él y el modo en que este clérigo lo protegió a lo largo de su vida.
El hecho es que Villon recibió una impecable educación y pudo ser profesor de La Sorbona pero prefirió la vida bohemia, en compañía de sus amigos de pendencias. El primer asunto grave en que se vio implicado fue a causa de dar muerte a un sacerdote en una pelea. Intervino el canónigo y consiguió el indulto. Pero, el mismo año, el poeta participa en un robo y tiene que huir.
No escarmienta y, en 1461, lo hallamos preso por orden del obispo de Orleáns. El mismo Rey Luis XI hizo que lo soltasen. En este sentido, da que pensar el número de personalidades que intervienen a favor de Villon. No es normal que duques, obispos e incluso el propio Rey se preocupen de ayudar a un muchacho pobre y bastardo sin oficio ni beneficio.
Pero hasta ellos se hartaron. Una nueva pendencia con víctimas mortales lo llevó de nuevo a prisión, esta vez condenado a la horca.
En la mazmorra escribe su impresionante Balada del ahorcado, extenso poema donde un ajusticiado pide a sus conciudadanos que se apiaden de él. Evidentemente, se trata de una composición autobiográfica y ello la hace aún más imponente.
En el último momento, el Parlamento anula el juicio y se le impone la pena de destierro por diez años, ‘en vista de la mala conducta del susodicho Villon’. Desde entonces, se pierde por completo su pista, aunque se cree que murió poco después.
Esta vida desquiciada no es óbice para considerarlo un extraordinario poeta que, junto a versos de circunstancias para burlarse con sus amigos de pendencias, trató temas humanos muy profundos como el paso del tiempo, el amor, el dolor o la muerte, en versos que impresionan por su hondura y belleza.
Podéis leer una biografía de Villon aquí.
Fotos: Retrato de Villon: Francis the Minstrel en Flickr | Monumento a Villon: Rienk Mebius en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
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