Las etapas históricas convulsas tienen, entre otros, un rasgo común: la aparición de individuos sin escrúpulos que medran en los círculos de poder. Son oscuros personajes que no dudan en cambiar de bando político a conveniencia, aunque con ello traicionen a sus antiguos correligionarios e incluso deban perseguirlos.
La Revolución Francesa y su devenir posterior, que tan bien caracterizara en sus novelas Honoré de Balzac, es una mina inagotable de estos personajes. Proverbial es la figura de Talleyrand, un individuo que se sube al poder en 1789 y no lo abandona hasta la Revolución de 1830, cuando el nuevo Rey Luis Felipe de Orleáns lo envía como embajador a Londres.
Pero el siniestro clérigo no es el único. Otro personaje de idéntica talla moral es Joseph Fouché, quién, si cabe, fue aún más sibilino que el anterior, ya que nunca ocupó puestos visibles. Más bien prefería asentarse en altos cargos desde los que podía manipular todos los engranajes del Estado pero sin ser excesivamente conocido.
Buen ejemplo de ello es cuando se encargó de la Jefatura de la Policía del país, desde donde tejió una eficaz red de agentes que le permitían controlar todo lo que sucedía en Francia sin moverse de su despacho e incluso elevar y derribar gobiernos a su antojo. Por expresarlo con una frase gráfica, sería el amo y señor de las cloacas del Estado.
A causa de todo ello, Fouché sería escogido por el escritor austriaco Stefan Zweig (Viena, 1881-1942) para mostrar lo que, a su juicio, sería el perfecto ejemplo del político: un hombre inmoral. Su elección se debe precisamente a que le parece un ser despreciable, no a supuestas cualidades positivas. Así nace Fouché, el genio tenebroso.
Zweig fue un excelente escritor hoy injustamente poco recordado. Son de especial valor sus biografías de personajes conocidos –muy especialmente, la de la Reina francesa María Antonieta-, a las que confiere una forma peculiar.
En efecto, el austriaco no escribe biografías al uso, resaltando fechas y datos, sino que lo que realmente le importa es ahondar en la personalidad de su protagonista, tratando con ello de dar explicación a su conducta y, a través de ésta, a las verdaderas motivaciones de los acontecimientos históricos.
Además, la prosa de Zweig es de excelente calidad. En ella abundan todos los recursos de estilo y muestra la enorme erudición de su autor. Sin duda, se trata de otra forma de abordar el ensayo biográfico, más amena y viva que la mera descripción de peripecias vitales.
Podéis leer la obra aquí.
Fuente: Editorial Juventud.
Fotos: Joseph Fouché: Crux en Wikimedia | Teatro de la Ópera: Jomunet en Picasa

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
Debido a una precaria economia , me resulta de mucha utilidad el poder accesar a un sitio de descarga gratuita y soñar . Leyendo , volar , salir de mi espacio fisico leyendo.
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