Para el que es considerado como quizá el filósofo más importante del pensamiento occidental debía corresponderle un tema tan importante, tal vez el de más trascendencia: el de la vida misma, el de la felicidad.
La Ética a Nicómaco, un libro de todos los tiempos del hombre fue escrita por este filósofo para descubrir el camino verdadero del hombre que busca ser feliz de acuerdo a las funciones que le ha tocado cumplir en el mundo.
Algunos piensan que fue escrita en honor a su hijo Nicómaco, sin embargo otros afirman que lleva este nombre porque fue Nicómaco el que recolecto los diez libros basados en notas sobre las charlas que daba su padre en el Liceo.
Este es un tratado extenso sobre la felicidad que se alcanza mediante la virtud, la misma que tiene dos aspectos el moral e intelectual. Pasaremos a explicar la diferencia entre ambos al final de este artículo.
Partamos de la noción del bien debido a que es el bien el que siempre busca el hombre para encontrar su felicidad, ya sea el bien personal como la noción en cuanto a la nobleza y bondad se refiere.

Foto: El Mercurio Emol Online
Para Platón que sigue la doctrina directa de Sócrates en este aspecto como en tantos otros, el bien es uno solo y lo debe conocer quien quiera llevar una vida sabia. El conocimiento del bien no lo sabe el hombre, por eso lo busca constantemente, cuando cree que lo ha encontrado lo utiliza pero en realidad lo que cree que es el bien, puede que no lo sea. De ese modo el hombre vive engañado y no puede evitar realizar y sufrir muchas injusticias en su vida. Por eso el hombre libre es el que hace el bien verdadero y el que hace el bien verdadero y original es el hombre que ha llegado a un estado espiritual bastante elevado, se convierte de este modo en un sabio.
La idea del bien para Platón es uno sola, universal y para todos los hombres de la tierra, se encuentra en el ‘mundo de las ideas’ y hay que encontrarlo. ‘El mito de la caverna’ del que habla en La República es una forma de explicar que lo que cree ver el hombre en las paredes de la caverna es en realidad una sombra y necesita voltear para ver con sus propios ojos lo que es en verdad esa figura. Para Aristóteles sin embargo es diferente y en la Ética a Nicómaco queda establecido su modo de pensar al respecto.
Lo interesante de Aristóteles es que su teoría está rebozada de un profundo análisis lógico, para él los hombres buscan el bien, el fin de todo hombre en su accionar es encontrar el bien, pero el bien en todos los hombres difiere y en algunos con mucha notoriedad. En ciertas personas el bien es la felicidad espiritual, la tranquilidad del alma. Para otros lo son las riquezas, y al tratar de conseguir cada uno el bien que creemos merecer utilizamos muchas formas, estas formas o instrumentos también se denominan bienes. El ejemplo que utiliza en la Ética a Nicómaco es que para conseguir el bien de la buena salud, se necesita una buena alimentación, de modo que en muchas personas la buena alimentación se transforma en un bien por conseguir, por eso a lo largo de nuestras vidas existen muchas formas de bienes.
Podemos alegar que la riqueza no es un bien, porque en ella no faltan valores como la solidaridad, la bondad, etc. pero pensemos: sí hay deseo de superación, ¿De ese modo se puede decir que el deseo de superación no es un bien?
Y cuando el hombre tiene dentro de sí el deseo de superación ya es algo bueno en su vida. “¿Se puede conocer la felicidad desde nuestro propio punto de vista, desde algún punto de vista que no esté empañado por los prejuicios?”, tal como lo deja entender Aristóteles.

Foto: Kalipedia
“Todo arte y toda investigación científica, lo mismo que toda acción y elección parecen tender a algún bien; y por ello definieron con toda pulcritud el bien los que dijeron ser aquello a que todas las cosas aspiran“. (”Ética a Nicómaco”, libro 1,1). “Siendo como son en gran número las acciones y las artes y ciencias, muchos serán por consiguiente los fines. Así, el fin de la medicina es la salud; el de la construcción naval, el navío; el de la estrategia, la victoria, y el de la ciencia económica, la riqueza“. (”Ética a Nicómaco”, libro 1,1).
La ética como la política es muy relativa y varía en cada hombre. Por eso Aristóteles no las considera una ciencia más que en el mero formalismo y por eso el bien no es parte de una ciencia, no es exacto ni deducible mediante ecuaciones frías aunque bien estructuradas. El bien solo lo consigue el ser humano en sus relaciones humanas que también son distintas y variables incluso de generación en generación.
Para Aristóteles solo consiguen la felicidad los hombres virtuosos que saben buscar el bien como se debe y de acuerdo a sus funciones en la vida. Ellos son los virtuosos en el aspecto moral y los virtuosos en el intelectual. Los primeros son aquellos que buscan los puntos intermedios y no por eso son mediocres sino justos, siempre un punto medio entre dos extremos menos deseables. Los segundos relacionados obviamente con las tendencias intelectivas del alma humana. Mediante el intelecto puro se puede conseguir la felicidad.
Para finalizar cerremos con una frase aristotélica de la Ética a Nicómaco: “No basta que la acción tenga un carácter determinado para que la conducta sea justa o buena; es preciso también que el hombre actúe de un modo determinado ante todo, que actúe a sabiendas; en segundo lugar, que proceda en razón de una decisión conciente y que prefiera esa acción por si misma; finalmente, que actué desde una posición firme e inquebrantable“. Aristóteles nunca pasará a la historia ni tendrá la necesidad de ser recordado, siempre estará presente mientras el hombre siga buscando la felicidad, y esto será hasta el final de sus días.



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