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Esperanza en la vida en A Niebla mi perro de Alberti

El afecto del perro rescata al poeta
Por Gonzalo Valdivia, en 28 de Agosto de 2008

Rafael Alberti (1902-1999) fue sensible al drama de la guerra civil española desde el arte, la intelectualidad reunida contra el abuso de poder y aún desde la política, motivo por el cual se exilió en Argentina y Roma, ante la crueldad y la desgracia de la guerra, el poeta y pintor español surrealista rescata la esperanza en la vida y en la facultad de recuperación de España, en un poema donde es salvado de la tragedia por el afecto incondicional de su perro. Del poemario Capital de la Gloria (1936), marcado por la crisis social y humana de la guerra civil, encontramos el poema “A Niebla, mi perro”, que describe el sufrimiento de los seres humanos y otros perros que pierden  a sus amos, bajo la impotencia del poeta y su mascota, quienes sin embargo se tienen uno al otro para continuar viviendo.

Los lectores que quieran descargar completo este poema, tienen el siguiente link

http://d.scribd.com/docs/1eo2g74favguumgbttg1.pdf

La inocencia de Niebla: El perro no puede darse cuenta de la guerra, de la miseria humana, del dolor ajeno, porque para él todo el mundo está representado en su amo. El perrito ilumina la vida al poeta, porque puede seguir demostrando su inocencia, su inocua alegría de vivir a pesar de todo. Niebla no se consume por la pena como los otros perros tristes desorientados que han perdido sus hogares por efecto del bombardeo. El animalito solo tiene su vida y a sí mismo para ofrecerse a su amo, para salvarlo del dolor, animarlo y acompañarlo. La no comprensión de la mirada y el oído del perro revela que el perro está libre de toda maldad producida por el hombre, el no oye el ni mira el mal porque es incapaz de recrearlo. Su ethos es de amigo, de compañero, tiene un rol en la vida que no lo puede ocupar nadie, aun en la desgracia, la mascota puede correr por el monte para reconstruir el ánimo quebrado de su dueño, quizá si el se doliese como el poeta, ninguno de los dos superaría la situación.


El desastre alrededor: Los perros huérfanos han perdido la alegría, están turbios por la pena y el dolor, no hay quien cuide de ellos, han perdido el abrigo y la seguridad de sus casas, ahora ruinas del bombardeo. Ellos “surgen de las rotas neblinas”, hay humo entre los escombros, se siguen consumiendo los restos de las casas por el fuego, salen de la destrucción, como el único rezago de vida que queda en sus hogares. La muerte se vuelve cotidiana, varios coches recogen los cadáveres de la multitud, sin momento para velorios ni cortejos, la muerte arrasa con la población, por ello es imposible que el poeta no lo lamente; el niño era inocente no sabía en que consistía el bombardeo y ahora es uno más de los muertos. En la guerra se pierde a los mejores amigos, a la familia, o ella ya no ve por los parientes pues tienen suficiente preocupación con salvar su núcleo familiar, algún amigo puede desertar de una causa y traicionar los ideales de justicia y equidad.  Todo ello ignora el perro, pero sólo por su inocencia, su vida está hecha para el amor, no comprende la crueldad del hombre, su único afán es estar junto a su amo. La ciudad arrasada está representada en “esta heroica pena bombardeada” pues la tristeza es una prueba para resaltar el valor heroico que cada ser humano lleva dentro y que aflora en circunstancias extremas; también son héroes de la vida las víctimas, quienes no pudieron defenderse de las bombas, quienes confiaron en la vida y en la esperanza de vivir en su ciudad. Esta frase va muy de acuerdo con el nombre del poemario Capital de la Gloria, que connota el reino de la tristeza en la ciudad asolada por el bombardeo, la pena se enseñorea del espacio y del tiempo, también será la gloria de la esperanza pero eso queda en el silencio; la vida es un bien en sí misma, un fin al que se subordinan las demás acciones. En medio del caos y la destrucción queda aferrarse a su propia vida para conservarla y recrearla en el afecto y la compañía del fiel perro.

La esperanza: El ser humano tiene un potencial inmenso para reconstruirse a sí mismo después de una crisis aguda y para recuperar su entorno después de la tragedia, la fe es inherente al hombre, pues vivir le induce a desplegar esfuerzos con miras a realizar sus metas.  A pesar de la contingencia de la destrucción, a Niebla y su amo les queda “la fe que es alegría, alegría, alegría.” Todas las tareas de reconstrucción se emprenden con alegría, por la conciencia de seguir viviendo. El poeta espera transformar el futuro en algo bueno y digno de ser vivido para las personas y animales. La esperanza refleja vitalidad en el ser humano, pero también es compartida por el perro Niebla, porque el solo expresa alegría, no se da cuenta de las dificultades para el futuro, el poeta sin embargo ve el porvenir de forma positiva, alegre porque ellos dos seguirán viviendo. Tiene fe porque espera un nuevo orden que tiene que llegar; esto sucedió en la vida de Alberti cuando regresó a España del exilio, cuando el país había superado la dictadura. Las dificultades de la guerra son compensadas por la inocente ternura del animal, del cual el poeta se siente responsable. El afecto de Niebla es un remanso que lo ennoblece para tolerar la fealdad, miseria moral y material, y depresión de la guerra. Todo esto crea esperanza para festejar la vida, no solo la de el y su perro, sino de quienes lo continuarán, la vida en general de todos los sobrevivientes y la unificación de esfuerzos para recuperar la gloria de una nación pacífica y solidaria con sus habitantes.

Conclusión: El poeta siente la desgracia de su patria, pero no se doblega ante la muerte y la destrucción, siente la continuidad de la vida porque aún sigue siendo actor de su tiempo, sabe que el afecto y el cariño que representa su perro es capaz de rescatarlo del derrumbe emocional, de proveerle remedio contra el dolor y de impulsarlo a reconstruir su nación con alegría y esperanza. Hay un futuro digno de ser vivido, que tiene como ejemplo el amor sincero y desinteresado que el animalito le brinda, asume también su responsabilidad como sobreviviente a la tragedia para canalizar sus anhelos al bien de su comunidad. Sin perder la conciencia del impulso vital el poeta ejemplifica en su caso, la capacidad de recuperación de su patria y la asegura en el futuro por la fe en el retorno del orden y la dignidad.

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1 Comentario en “Esperanza en la vida en A Niebla mi perro de Alberti”

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lo estube leyendo me parece muy bueno era algo de los que queria leer les pido si lo tienen al Tremulo si me puden poner a disposición desde ya muchas gracias.
Benito.-

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