
Anton Chejov
Anton Chejov (1860-1904) médico y escritor ruso, retrata como en un diagnóstico psiquiátrico, las debilidades del alma de sus personajes. En su cuento ‘El talento’, el pintor Yegor Savich vive despierto sus sueños de grandeza, alojado en la casa de una viuda que no le ofrece comodidades y sin embargo reconoce la belleza de la hija de esta mujer, Katia, quien por sus 20 años de edad lo cree una promesa en el mundo del arte y se enamora de él, a pesar de su poco atractivo, pero el no quiere casarse.
Este cuento forma parte de la biblioteca de libros digitales de Wikisource, y dentro de la obra de Chejov se comunica con relatos sobre seres mediocres, no muy jóvenes que pese a su fracaso artístico y económico pueden impresionar a chiquillas inexpertas, de esta temática es también el cuento ‘El trágico’ de Chejov. Katia, la joven incauta se deja impresionar por la conversación entre Yegor y sus amigos pintores, todos empecinados en proyectar sus sueños, a pesar que se les ha pasado la primera juventud.
La mediocridad de Yegor
En los cuentos de Chejov, los personajes delineados en base a la mediocridad no están construidos solo para proponer un correlato de crítica social, sino para mostrar el lado humano de las debilidades de la personalidad. Quien mucho habla de sus proyectos podría estar buscando aprobación de terceros y no se sentiría convencido de su saber, sus medios ni su propuesta. La duda es el defecto que lleva al fracaso, y en el arte genera un retraso que puede resultar en el estancamiento del creador artístico.
Yegor está rodeado de un círculo de pintores mediocres: el paisajista Ukleikin, y el pintor principiante de 35 años Kostilev, los tres sueñan con la gloria sin haberse creado un nombre en el ambiente artístico. En este relato, Chejov suspende la incredulidad del lector sobre la mediocridad de Yegor haciéndole un pintor que no ha leído nada de literatura, muy creído de sí mismo y perezoso en su dedicación a la pintura, pues apenas ha realizado el esbozo de un cuadro donde Katia sale bosquejada.
A menudo se considera que un autor toma distancia del personaje que quiere criticar, en este cuento esa posición sirve para que nos describa a Yegor desde la perspectiva de observador. Es un pintor sin público como sus colegas amigos y solo es admirado por la joven Katia que lo cree un pequeño dios. Katia es sensible a las palabras de Yegor y sus colegas, es lo que basta para emocionarla y convencerla del talento de este pintor, aunque no ha visto las pinturas que dice tener proyectadas para hacerse famoso.
La ilusión de la gloria
Todo artista sueña con el renombre, la fama y el reconocimiento, la crítica empieza por no haber destacado
de jóvenes, el silencio sobre el pasado de estos personajes supone el descuido en su juventud, la inacción o el desperdicio del tiempo. Por otro lado, para el verdadero artista, la edad no es un límite, pues el arte continua como fuente de expresión personal y aún en la ancianidad muchos artistas crean sus obras cumbres. Los colegas de Yegor y el mismo están criticados por su falta de iniciativa y flojera.
Katia sueña con la gloria de Yegor, pues su ilusión era salir de la casa materna donde su madre la maltrata e insulta. Yegor es incapaz de condescender el mérito que debe a Katia como fuente de inspiración por su belleza y se queja hipócritamente de no tener modelos para pintar. Como en su cuento ‘El orador’, la palabra de los protagonistas busca llenar el vacío de la falta de acción o maquillar el referente de la realidad para presentarse más completos en obras ante la sociedad que desean persuadir.
A pesar de la distancia y la crítica, estos tres pintores son seres que sufren su pobreza y el choque entre sus ilusiones y la realidad. El anhelo de progreso es natural en todo ser humano, pues está correlacionado al instinto de conservación de la vida. La crisis surge cuando este tipo de personas hace alardes de sus logros o sus proyectos, para buscar la aprobación del público y los conocidos. El arte es visto en su integridad por Chejov, quien reconoce la vitalidad de su base humana: el pintor debe ser lector también.
El tiempo pasa para todos
En este cuento el tiempo ha pasado para los tres pintores soñadores y empieza a pasar para Katia, quien está harta de ser llamada puerca por su madre y recibir órdenes mezquinas. Ella no quiere seguir llevando la vida de pueblo y cree que casándose con Yegor va a conocer las ciudades del mundo y mejorar su calidad de vida. El paso de la edad es inevitable y la venida de la madurez también, como una fuente de lucidez, sin embargo hoy se exige al profesional tener una trayectoria probada en su campo.
Hoy en día el prestigio se entiende como iniciar y desarrollarse en una actividad desde temprano, conservar una línea de acción y sustentar la excelencia en ella con signos de poder económico. El cuento propone una vía material de consolidar y probar el talento ante la opinión pública, esto en base a la acción y la creatividad continua. Desde que el arte es mímesis de la vida, es perjudicial para el artista mantener periodos de inactividad y de nada de producción, pues el proyecto sin ejecución genera estancamiento.
Conclusión
Yegor y sus colegas Ukleikin y Kostilev son pintores estancados en su desarrollo, que ya han pasado su primera juventud, y tienen el último periodo de energía de la edad para esforzarse por culminar sus proyectos, sin embargo la ambición y su presunción rebasa sus fuerzas, más en Yegor, quien se afecta por la pose de la vanidad para ocultar su falta de iniciativa y creatividad que no le permite hacerse conocido. Solo la joven Katia, que el admira se enamora de él, pero este no le hace caso por ser pobre.
Lectura del relato | ‘El talento’, de Anton Chejov en Wikisource
Imágenes | Ciudadseva | Greengates

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1 Comentario en “‘El talento’, de Anton Chejov”
la clasica formula del maestro Chejov. mediocridad+pereza+miedo+estancamiento.