
Portada de la obra de Pacheco
La revisión de discursos y teorías filosóficas permite a muchos poetas desplegar una racionalización de experiencias como el dolor, la soledad, el desgarro existencial por los esfuerzos de alcanzar el absoluto o narrar la contemplación de la naturaleza como un desfile de elementos que van modelando el ánimo del yo poético. José Emilio Pacheco (México, 1939) logra en su poema ‘El reposo del fuego‘, verbalizar la naturaleza proteica del fuego y del agua como una división de tres momentos en la historia vital del yo poético: un pasado ígneo con la amada, un presente de soledad y un futuro de ausencia y lejanía, que tiene por metáfora la vista del mar.
El agua tiene la simbología del paso del tiempo calmo, suave, mientras se produce un enfriamiento en la pasión del yo poético por su amada. En este sentido se desarrolla el aforismo de Heráclito de Éfeso de que ‘ningún hombre se baña dos veces en un mismo río’, pues la división temporal del tiempo con la amada, el tú del poema presenta un pasado de recuerdos y palabras que se sienten ajenas por la conciencia que enuncia los versos. Mientras el presente y el futuro son una vastedad de frialdad, un mar que por su salinidad no puede calmar la sed, para el poema, la imposibilidad de repetir el Eros con la persona deseada.
El fuego se obliga a reposar
Las primeras estrofas de este poema hablan de un fuego en actividad, que abrasa y parece que el yo poético se aparta del cosmos al consumirse en él. Sin embargo, por su naturaleza cambiante, el fuego reposa cuando dibuja formas distintas en sus brasas. El reposo del fuego da lugar al fluido del agua, a la frialdad, la que termina en la soledad que motiva la contemplación del mar, como todos los elementos son cambiantes, ellos transfieren su naturaleza proteica al yo poético, quien cambia de ánimo, pues varía su conexión vital respecto a la amada, lo que parece integración con ella al principio se disuelve en la espera y la soledad.
El reposo del fuego en este poema es dejar de arder, dejar de ser energía para liberar, el ritmo del agua en este poema de Pacheco es idóneo para la contemplación o la evocación. Siguiendo a Heráclito, el amante no es el mismo antes ni después de estar con la amada, pues su ansia de ella lo hace depender de una relación que no puede mantener. El poema opta por la pérdida porque el deseo se actualiza infinito, por ello una lectura es la del enfriamiento, la dispersión de la energía inicial, este movimiento hace ajenas las propias palabras del yo enunciador, pues al dirigirlas a un ser distante (el tu del poema) parece que no pertenecieran a su ser.
Los elementos de la naturaleza están ligados a la descripción del estado emocional del yo poético, desde que el deseo se puede enfriar como fuego que reposa por la lejanía de la amada, y el impulso inicial de pasión e integración con este tu se vuelve una espera que se proyecta del presente hacia el futuro.

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
hola que tal.ami me parecieron super padres sus poemas dicen muchas cosas interesantes muchas felicidades x sus libros gracias.
Mi tesis es sobre esta obra, y me urge tener bibliografía relacionada con los elementos simbolicos. Me agrada la forma y contenido del libro, el tratamiento del tema.
me parese bien pero deberian poner como informacion las obras q a hecho por q buscan sus obras para la escuela como nosotros nos interesa sus obras somos dfe la secundaria num 28