El paso del siglo XIX al XX trajo consigo una crisis espiritual muy acusada. Los avances técnicos aparecidos en aquellos años, las revoluciones industriales y el mecanicismo y la explotación del hombre propiciaron que se extendiese entre la intelectualidad, de una parte, el rechazo hacia ese mundo maquinista que esclavizaba a la persona, y, de otra –y más importante-, el cuestionarse sobre el sentido de la existencia.

Portada de 'El poder y la gloria'
Dentro de ese primitivo existencialismo, que se agudizó tras la sacudida de la Primera Guerra Mundial y que, a su vez, es antecedente del que se extendió tras la Segunda, una de las corrientes de pensamiento más importantes buscó una salida en las creencias religiosas. Se trata de un cristianismo trágico, que presenta al hombre desgarrado por una lucha interna en la que combaten el Bien y el Mal y cuya vida es un camino dramático, en el que se entremezclan grandezas y miserias.
Dentro de esta línea, cuyos antecedentes se encuentran en autores como Dostoievski, Peguy, Chesterton o nuestro Unamuno, se inscriben, entre otros, François Mauriac, Georges Bernanos, y el inglés Graham Greene.
Graham Greene (Berkhamsted, Hertfordshire, Inglaterra, 1904-1991), convertido al catolicismo en 1926, fue periodista, pero pronto dejó el oficio para dedicarse a escribir obras de ficción. Entre ellas, las hay de suspense y espionaje, y otras, conocidas como ‘novelas literarias’, que son las que le han proporcionado reputación. Éstas últimas plantean –con tonos sombríos y no poca virulencia- ese conflicto del hombre entre el Bien y el Mal y el absurdo de la existencia, desde una perspectiva religiosa.
A ellas pertenece ‘El poder y la gloria’, publicada en 1940, que trata acerca de la sangrienta represión ejercida sobre la Iglesia católica y sus fieles por el Gobierno de Plutarco Elías Calles, en el México de los años veinte.
En esa época, el Gobierno mexicano promulgó una serie de leyes cuyo objeto era crear una Iglesia nacional, al margen del Vaticano y sometida a sus intereses. Los gobernadores de provincias más anticlericales, como el de Tabasco, Tomás Garrido Caníbal, se apresuraron a aplicar esas leyes y, por fin, todo el conflicto desembocó en una numerosísima sublevación campesina apoyada por los obispos que dio lugar a la llamada ‘Guerra cristera’, por calificarse así los rebelados. Ésta se extendió, en su fase más violenta, hasta 1929, pero nunca se apagó del todo y condujo a una sangrienta represión por parte estatal que dejó 250000 muertos.

Partida del Ejército Cristero
Esta guerra, cuyo detonante fue el problema religioso, pero en la que existía un componente importantísimo de descontento campesino ante los resultados de la Revolución, le sirve a Greene como marco para su novela. El escritor había visitado México –incluido el Estado de Tabasco- por encargo de sus editores en 1938 y había podido contemplar los devastadores efectos de la Guerra.
Así, ‘El poder y la gloria’ cuenta la historia de un cura, el último que queda en su Estado tras la persecución y fusilamiento de sus compañeros, que habían preferido el martirio a renegar de sus creencias. Vive como prófugo, yendo de un pueblo a otro y ocultándose entre los campesinos, con la policía siguiéndole de cerca. De vez en cuando oficia una misa clandestina y está convencido de que un día, más tarde o más temprano, será capturado.
No obstante, no nos hallamos ante un personaje elevado ni sublime. Alcoholizado, no huye por convicción sino por la cobardía de afrontar el martirio. Además, antes del comienzo de la Guerra, sucumbió a la tentación, adoptando como amante a una mujer del pueblo con la que tuvo una hija.

Obras de Graham Greene
Este sacerdote, cuyo nombre no se nos dice, vive atormentado por este pecado y, sobre todo, por saber que allí donde va, al llegar la policía y no poder capturarlo, toma rehenes que pagan con sus vidas por él.
En su constante huir, un día retorna al pueblo donde viven su amante y la hija de ambos, logrando verla, para su desgracia, pues es una criatura prematuramente madura y condenada a la degradación.
Por tanto, este cura cobarde, que huye por miedo a la tortura física, aunque sabe que con ello condena a muerte a quienes lo acogen, es un fiel exponente del tema que Greene quiere mostrarnos: el del hombre perseguido y acosado y que, ser humano al fin y al cabo, reacciona cobardemente para salvar la piel. Es un hombre débil en una situación límite, que lo desborda, y reacciona de forma vil pero comprensible. Hace falta tener mucho valor para afrontar el sufrimiento.
Por otra parte, el escritor inglés es un maestro en la mezcla de escenas triviales con el horror, en una línea que nos recuerda a la que, años después, mostrará Vargas Llosa en su ‘Guerra del fin del mundo’, que, por cierto, narra una revuelta similar en Brasil. Greene no retrocede ante la violencia más evidente, que se nos muestra sin contemplaciones, quizá como reflejo de su concepto de la vida moderna y el hombre, al que no parece tener en mucha consideración.
Valgan como muestra estas palabras suyas, con las que trata de explicar su obra: ‘Hoy día, nuestro mundo parece particularmente susceptible a la brutalidad. Hay un dejo de nostalgia en el placer que experimentamos con las novelas de ‘gangsters’ y frente a personajes que han simplificado tan agradablemente sus emociones, que se han puesto a vivir en un plano infracerebral….No es que uno quiera, ciertamente, permanecer siempre en ese plano; pero, al ver a qué grado de infelicidad, a qué peligros de extinción nos han conducido siglos de función cerebral, uno siente, a veces, la curiosidad de descubrir, si ello fuera posible en el punto a que hemos llegado, cuál fue el momento en que nos descarrilamos’. No se puede decir más claro.

Henry Fonda, protagonista de la versión cinematográfica de la obra
Sin duda, Greene es un gran novelista. Su estilo es rápido, expresionista y conciso, sin alardes retóricos, sin duda muy apropiado para mantener la tensión y el suspense en el lector, lo cual logra magistralmente. Ha creado escuela y sus innumerables admiradores se hartaron de pedir para él el Nóbel de literatura, pero la caprichosa Academia nunca se lo concedió.
Fotos: Portada de la obra: tomada de Iberlibro | Ejército Cristero: Tatehuari en Wikipedia | Obras: Pinkmoose en Flickr | Henry Fonda: Thirdship en Wikimedia

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1 Comentario en “‘El poder y la gloria’, de Graham Greene”
es un buena novela y me entusiasmo mucho