El Pelayo, de Gaspar Melchor de Jovellanos, un ilustrado prerromántico
En el ámbito de las ideas, se conoce por ‘Ilustración’ a un movimiento cultural que se desarrolla a lo largo de todo el siglo XVIII y que fue definido, ya en sus postrimerÃas, por Inmanuel Kant como “la emancipación de la conciencia humana del estado de ignorancia y error por medio del conocimiento”.
En la Ilustración participaron pensadores de la talla de Montesquieu, Jean Jacques Rousseau, el propio Kant, Herder, Voltaire o David Hume. Y, en la PenÃnsula ibérica, figuras como el Padre Feijoo, José Cadalso, Campomanes o el propio Leandro Fernández de MoratÃn.

Fachada del Teatro Jovellanos, en Gijón
Pero, entre todos ellos, probablemente la máxima figura del movimiento en España sea el polÃgrafo Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 1744-1811).
Profundamente patriota y dotado de un agudo espÃritu crÃtico y renovador, el asturiano impulsó, desde los diversos cargos públicos que llegó a desempeñar, notables avances modernizadores para el paÃs.
Pero el afán de Jovellanos por impulsar el progreso de España no se limitó a ello. Su ingente obra abarca temas como la cuestión agraria, la regulación de los espectáculos públicos o la creación de un instituto de náutica y mineralogÃa en su ciudad natal.
Y serÃa precisamente esta labor la que le harÃa caer en desgracia varias veces en función de las intrigas de la Corte. Durante un tiempo, se verÃa encerrado en el mallorquÃn Castillo de Bellver y, no pocas veces, su propia vida correrÃa peligro.
A diferencia de otros ilustrados, Jovellanos se negó siempre a colaborar con los invasores franceses, pese a que fue requerido por el propio José Bonaparte, y se puso del lado de los patriotas.
En cuanto a su labor literaria, Jovellanos cultivó todos los géneros. Su poesÃa se inscribe plenamente en la corriente neoclásica, ya fuera de intención lúdica o moralizadora. Y su teatro sigue idéntico camino.
Sin embargo, algo estaba cambiando y lo primeros efluvios del Romanticismo también llegaron a España. Ello tendrÃa que influir en un hombre tan bien informado de las nuevas tendencias que venÃan de Europa.
De hecho, ya en época tan temprana como 1769, Jovellanos compone su tragedia Pelayo, también conocida como La muerte de Munuza, ambientada en su Gijón natal y que nos traslada al momento en que los musulmanes controlan la ciudad.
El gobernador Munuza trata de casarse a la fuerza con la hermana de Pelayo, Dosinda, y, ante la negativa de ésta, prometida al noble asturiano Rogundo, encarcela a ambos. Cuando el héroe se entera, las cuestiones personales se unen a las polÃticas y llega el choque entre ambas fuerzas.
Como vemos, los elementos románticos de la pieza se multiplican (escenario del pasado, conflictos sentimentales, un héroe que se enfrenta al tirano, etc) en una obra que constituye la principal incursión de Jovellanos en el género trágico.
Podéis leer la obra aquÃ.
Fuente: Rincón Castellano.
Foto: Teatro Jovellanos: Reservasdecoches.com en Flickr.
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