La literatura italiana jugó un relevante papel a lo largo de todo el siglo XX. Desde el decadentismo de D’Annunzio, pasando por el teatro existencial de Pirandello y los años del llamado Neorrealismo, su importancia en las novedades literarias que se iban produciendo fue realmente notable.
Tras el objetivismo social de esta última tendencia, algunos autores reaccionan proponiendo un retorno a la fantasía. Pero esta afirmación debe matizarse, pues no se trata de obras que se alejen de la realidad circundante tomando como base un mundo ficticio, sino más bien todo lo contrario.
Podría decirse que, a través de esa fantasía, presentan, desde el distanciamiento, un duro análisis de la sociedad en que viven, cuestionando tanto sus aspectos políticos como los puramente éticos y morales.
Uno de los máximos exponentes de esta nueva corriente es Ítalo Calvino (Santiago de las Vegas, 1923-1985), nacido en Cuba por hallarse sus padres trabajando allí pero retornado con sólo dos años a Italia. Apadrinado por otra figura de las letras transalpinas, Césare Pavese, comenzó a publicar relatos breves.
Pero su obra maestra, perfecta muestra de la tendencia que explicábamos, es la trilogía Nuestros antepasados, compuesta por El barón rampante, El vizconde demediado y El caballero inexistente, tres relatos simbólicos que constituyen toda una alegoría de su visión del mundo y del hombre.
Se trata de una forma de entender la novela en su sentido originario de fábula, de construcción ficticia tras la que se oculta un mensaje y una enseñanza profundos. Una mezcla de lo fantástico e inverosímil con lo real que lo aproxima a la narrativa de Jorge Luis Borges.
No menos interesantes son sus cuentos, presididos por un mayor realismo pero también poseedores de un mensaje oculto. A ellos pertenece El pecho desnudo, breve relato que nos muestra una graciosa situación: el señor Palomar descubre, mientras pasea por una solitaria playa, a una mujer con el pecho desnudo. Comienza entonces a dudar cómo debe comportarse ante tal circunstancia.
Sus reflexiones lo inclinan hacia diversas posturas y, cada vez que esto ocurre, vuelve a pasar ante la muchacha contemplándola. A la tercera o cuarta vez que lo hace, la joven, incómoda, termina por taparse e irse ante lo que ella considera un mirón.
Se trata, por tanto, de un cuento de tinte humorístico que muestra las dudas que surgen a las personas ante determinadas situaciones sorpresivas que pueden presentárseles. O ¿quizá sea solamente que el señor Palomar desea seguir contemplando el busto de la muchacha y trata de autojustificarse?.
Fuente: Biografías y vidas.
Fotos: Obras de Calvino: Stan en Flickr | San Remo: JKoegel en Flickr.

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.