Con frecuencia, resulta difícil deslindar narrativa de terror y novela de ciencia ficción. Es cierto que la primera suele incluir espectros, vampiros u hombres lobo, y la segunda se decanta más por viajes espaciales y extraterrestres o bien por la exploración de regiones vírgenes. Pero, ¿acaso no produce terror la aparición de seres de otros planetas? Y, por otra parte, ¿no es ciencia ficción –es decir, algo inventado al margen de la ciencia- la existencia de vampiros y otros seres imaginarios?
Por ello, en ocasiones, resulta difícil clasificar una novela en uno de estos géneros. Y, si además incluye inequívocos rasgos de humor, el encasillamiento es aún más complejo. Esto sucede con ‘El estanque de la luna’, del norteamericano Abraham Merritt.

Vista de New Jersey, donde nació Merrit
Merritt (Beverly, New Jersey, 1884-1943) es hoy un autor un tanto desconocido fuera de los círculos aficionados a estos géneros. Sin embargo, tuvo un importante éxito en su época. Personaje singular, ejerció el periodismo hasta que un asunto oscuro le hizo emigrar, trasladándose a la península del Yucatán para realizar excavaciones arqueológicas a las que era aficionado, como también lo era al ocultismo.
Tras su regreso, continuó trabajando para distintos periódicos y comenzó a escribir novelas que combinan el terror y la ciencia ficción, motivo por el cual trabó cierta amistad con Lovecraft, en quién se dice que influyó a la hora de crear una mitología de criaturas sobrenaturales.
En efecto, su narrativa se caracteriza por la presencia de razas míticas y perdidas. Así ocurre en ‘El estanque de la luna’. Un grupo de científicos que buscan a unos compañeros desaparecidos atraviesan un portal dimensional, yendo a caer en un mundo desconocido que habitan unos seres rubios y enanos, dirigidos por Yolara, una cruel sacerdotisa. Este pueblo mantiene subyugadas a las razas morenas, consideradas inferiores, a las que somete a un sangriento sacrificio: las ofrenda a un ser al que llaman ‘El Resplandeciente’, una especie de ente energético que los convierte en una suerte de zombis.

Ruinas de Yukatán, donde Merrit estuvo realizando excavaciones
Todo se complica cuando la reina se enamora de uno de los expedicionarios, un irlandés muy curioso y con falta de contención verbal que constituye el contrapunto cómico de la acción.
Como vemos, la novela combina lo fantástico, lo terrorífico y lo cómico en una mezcla que resulta, cuando menos, entretenida y curiosa. A nuestro modo de ver, Merritt no alcanza la altura de otros autores de estos géneros narrativos, pero no puede discutírsele imaginación y humor.
Podeis leer la narración aquí.
Fotos: New Jersey: Oquendo en Flickr | Ruinas de Yukatán: Kasusky en Flickr

Coincidiendo con el centenario de la publicación de la novela, una iniciativa española reeditará la obra de Bram Stoker junto con un documental y contenido extra. Llegará el próximo 20 de abril de 2012.
Ummm, ciencia ficción terror y humor… ¡Suena muy interesante!
Y además el enlace a la obra completa. ¡Genial!
Suena interesante, ¿que otra lectura similar o de ese estilo recomiendan?.
saludos.
que padrisimooooooo