El gran escritor Cesar Vallejo es considerado el mejor poeta del Perú y uno de los máximos representantes del vanguardismo latinoamericano. Nacido en Santiago de Chuco (Cusco) el 16 de marzo de 1892, fue considerado entre los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX. Fue, en opinión del crítico Thomas Merton, “El más grande poeta universal después de Dante”, halago que no hace más que confirmar el enorme legado del poeta del “dolor humano”; quien revolucionó la forma y el fondo de sentir y escribir poéticamente. En Trujillo (ciudad al norte de Perú) se le asoció con el grupo “El Norte”, conformado por grandes intelectuales como Antenor Orrego, José Eulogio Garrido, Víctor Raúl Haya de la Torre, Alcides Spelucín y Juan Espejo Asturriaga; mientras que en Lima se le vincula con renombrados escritores como José Carlos Mariátegui, Abraham Valdelomar, Luis Alberto Sánchez, Manuel González Prada, José María Eguren, y Juan Parra del Riego. A pesar de que Vallejo incursionó en la prosa con obras como Paco Yunque o Tungsteno es en la lírica donde alcanza su verdadera expresión, escribiendo uno de sus primeros poemarios: Los Heraldos Negros.

Foto: Yatichirixa_Bitacora_de_Albrechto
El poemario Los Heraldos Negros, publicado en julio de 1919 (y no 1918, como se indica en el libro original) y que es relanzada en la Nueva edición crítica (INC, 2005) del crítico Ricardo González Vigil (Lima, 1949), reúne 69 textos, escritos entre 1915 y 1918, que nos muestran la evolución del autor desde un modernismo decadentista, hasta la creación de una poética sumamente personal e intimista. Las diversas secciones del libro nos grafican este cambio paulatino: Plafones ágiles (11 poemas), Buzos (4), De la tierra (10), Nostalgias imperiales (13), Truenos (25) y Canciones de hogar (5). A ellas se añade, al inicio del libro, el poema Los heraldos negros que de alguna forma anuncia los temas y el tono del conjunto, ya que se encuentra plasmado en una particular mezcla de versos alejandrinos y endecasílabos.
Este libro es de suma importancia para la literatura mundial, pues en él se pone de manifiesto el estilo incomparable del verso de este poeta, que da inicio a una nueva época en la literatura peruana y mundial. La poesía de Vallejo, está engalanada de simbolismos metafísicos que cambian la estructura del verso, mostrando una técnica renovada, distinta y en constante elaboración; su temática trata de la angustia existencial, la culpa personal y el dolor que siente este escritor por la humanidad, sentimientos que son vertidos en un mensaje nuevo que es expresado en un lenguaje también nuevo creado por el autor; así podemos encontrar frases como “Hay golpes en la vida tan fuertes, yo no se, golpes como del odio de Dios; o Yo nací un día en que Dios estuvo enfermo, …”, las cuales nos dan una muestra del dolor y la fe en un Dios que el autor sentía en carne viva y que a través de su verso lograba plasmar en su obra literaria.
En Los heraldos negros, la personalidad del poeta se impone dentro del canon rítmico y temático de la corriente modernista hispanoamericana, discute y expone su experiencia, sus percepciones, sus valores y sus creencias para librarse de sus ataduras y descubrir su humanidad desnuda. Su obra profundamente ambigua, se mueve entre polarizaciones, afirmaciones y negaciones. La obra de Vallejo representa, así mismo, un enriquecimiento para el lenguaje poético. Muy pocos fueron los poetas que tuvieron ese valor verbal que linda en lo folklórico. Con Vallejo arriban al ennoblecimiento incontables voces vulgares, familiares, populares, regionales tales como: “tahuashear”, “chivateando”, “cabestreando”, “paca paca”. En Trilce, otro de sus poermarios esto es mayor y llega a algo mas avanzado aún con ejemplos como: “grittto”, “essspasmo”, “tiroriros” por el ruido de los cubiertos, “Odum odneurtse ho” por “oh estruendo mudo” del crepúsculo. En otras palabras un poeta sumamente atrevido, quizá adelantado para su época, de ahí que los críticos literarios lo denominaran “el poeta difícil”.

Foto: DeRemate.com
Existe en Vallejo no sólo un gran poeta localista, sino también un gran poeta del hogar. La nostalgia por la casona amplia, provinciana y por la madre, sentidas desde un desfiladero lejano de la vida sugiere a Vallejo muchos poemas. Mezcla a la evocación infantil no con abstracciones vagas sino con partes realistas: los cuadros de santos, el poyo de la casa, las empanadas de año nuevo, etc.
Pero el ingrediente constante, unánime de su poesía es el dolor. A Vallejo habría que clasificarlo como un poeta del dolor. Pero no un dolor que hace quebrantar las voluntades, sino el dolor viril, que no excluye la sensualidad y la acción, no se disuelve convirtiéndose en filosofía sistemática, no encuentra un refugio en la religión. Es en la confluencia del dolor y de la vida — la vida no alterada por las recetas, por los prejuicios, por las teorías — donde nace el acento de Vallejo. Sus poemas dan la sensación de algo empapado a la vez que bullente. Nunca dan la sensación de sequedad, ni la de frialdad. La perfección formal y en general toda ausencia anímica son enormes herejías dentro de la estética de Vallejo. El poema parnasiano, el poema civil, el poema épico, el poema festivo, el poema meramente preciosista le son igualmente extraños dentro de su lírica.
La obra tuvo en su momento una buena acogida por los críticos de la época; sin embargo se vendieron un limitado número de ejemplares, esto debido a que la poesía de Vallejo no fue comprendida por mucha gente en su tiempo; sin embargo, algunos literatos de la época, como José Carlos Mariategui (Siete Ensayos de la Interpretación de Realidad Peruana), consideraron a este libro como “el orto de una nueva poesía en el Perú”, dándole ya al escritor el sitial que merecía en la literatura peruana, para posteriormente recibir el reconocimiento mundial por su obra.
Definitivamente, Los Heraldos Negros se convierte en un didáctico y provechoso paseo guiado por la obra que comprende la excepcional aparición de César Vallejo en la poesía mundial. Para aquellos interesados en leerla, tienen una versión descargable en la siguiente dirección: http://www.cuantolibro.com/libro/45067/Los-Herados-Negros.html


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1 Comentario en “El dolor de los Heraldos Negros”
me parece que nos enseña que con un poco de esfuerzo y micha imaginacion todo lo lograamos es un libro para apoyo personal en donde podemos encarnar a un niño y vivir sus sueños