El capitán Montoya de José Zorrilla, el umbral del más allá

Zorrrilla, un referente de la literatura española
El teatro romántico español presentó protagonistas cercanos al mito, seres que purgan sus culpas para purificar su amor o personas entrampadas en un destino contingente, al cual no pueden resistir. José Zorrilla y Moral (1817-1893) unió a estos caracteres una visión del cristianismo donde el balance entre el bien y el mal determina la dicha o pesar del personaje. En Don Juan Tenorio, solo el arrepentimiento salva al pendenciero burlador del castigo del infierno, para morir aún en juventud y dejar atrás su regocijo por las muertes de amantes burlados y la conquista y abandono de mujeres. Un relato que mantiene este tema del más allá es ‘El Capitán Montoya’, del libro ‘Leyendas y Tradiciones’.
Las tiradas tienen la forma métrica del teatro, lo que se evidencia en las intervenciones de distintos personajes, yuxtapuestas o separadas por ligeras acotaciones. El capitán César Montoya regresa de viaje para llegar a su funeral y entierro, ver su rostro y el de su amada Inés con gesto escalofriante y hediondo, para luego morir delante de su amigo Ginés en una suerte de flashback, que termina en una imagen desdibujada de su lápida donde se expresa la doble identidad de este personaje, quien fue también fray Diego de Simancas. El terror de verse en el ataúd describe una tensión semejante a la de Don Juan cuando es arrastrado por Don Gonzalo de Ulloa al infierno, pues en ambos casos los personajes no tienen fuerzas para evitar el castigo.
Un viaje que termina en la muerte
Montoya regresa con un acompañante, ambos a caballo y armados con espadas, se sabe que ha estado de viaje y es soldado, pero esto no le servirá para doblegar a la muerte. Cuando pregunta por el difunto, le dan a entender su propio nombre y él piensa que esa persona lo ha reconocido después del viaje. Después aparecen personajes como Inés que hablan de un convento, lo que ligarÃa su identidad a la de fray Simancas. Se repite el nombre Montoya como anáfora para ir suspendiendo la incredulidad del lector sobre la muerte de este personaje, quien regresa una noche a su pueblo para verse sepultado. El periodo del dÃa, la noche está escogido para acentuar el miedo y la fatalidad en el espÃritu de Montoya, quien se sumerge en lo irremediable.
Este relato es una historia de aparecidos, donde el fantasma actúa como un ser todavÃa encarnado en el mundo fÃsico, pareciera que vuelve del limbo para aceptar su muerte, para verla de forma gráfica. Por ello el mundo fantasmagórico se representa con imágenes vaporosas, es un mundo tenue que se mantiene en contacto por un intercambio entre ambas dimensiones, el más allá y la tierra, que el relato acepta como base de su ficción.
La muerte se representa en niveles de contacto con el mundo fÃsico, primero se enuncia una huella que liga al aparecido Montoya con su pueblo, luego viene la aceptación del destino al verse este fantasma a sà mismo y encontrarse con otros espÃritus conocidos, finalmente Montoya se disuelve en su doble identidad con fray Simancas.
Puedes leer el Capitán Montoya aquÃ
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